Haciendo clic al enlace es posible visualizar estos personajes desde diversas perpectivas; desde detrás, en escorzo, etc. Es digno de mención el dinamismo, el detallismo y la disposición de las figuras, las cuales exhiben un conseguido realismo que ciertamente les otorgan vida. En su blog podemos disfrutar de muchos de sus trabajos, de diversas temáticas pero con el denominador común de la calidad de todos ellos.
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Impresionantes figuras de Marco Navas
Haciendo clic al enlace es posible visualizar estos personajes desde diversas perpectivas; desde detrás, en escorzo, etc. Es digno de mención el dinamismo, el detallismo y la disposición de las figuras, las cuales exhiben un conseguido realismo que ciertamente les otorgan vida. En su blog podemos disfrutar de muchos de sus trabajos, de diversas temáticas pero con el denominador común de la calidad de todos ellos.
Tertulia. Coleccionismo de tebeos.
Un placer, disfrutar durante dos horas de una sumamente interesante charla sobre tebeos mantenida por Eduardo Hernández, Santiago Luis Gonzalo, Rafael Castillejo, Jesús Duce, Adolfo Gracia y como moderador Dionisio Platel autor del blog El rincón de Taula, de donde procede el mismo.
La usurpación de los derechos de Manuel Gago en 1946 por parte de Editorial Valenciana
THE BEATLES ROCKBAND
Más sobre los Beatles en VIÑETAS.
El Guerrero del Antifaz reeditado (2). Mi opinión.
La editorial Valenciana, siguiendo el ejemplo (el mal ejemplo) en aquella época de Bruguera y Burulan, que estaban teniendo éxito con sus respectivas reediciones, se planteó lanzar al mercado su serie estrella adaptándola a la moda y a los condicionantes de aquella época. Recordamos que la censura a principios de los setenta era paradójicamente mucho más férrea que en los años cuarenta, por lo que desgraciadamente la editorial tuvo que efectuar los cambios oportunos en la serie. No es que quiera justificar a la Editorial Valenciana, es que, por lo menos esta decisión de autocensurarse, vino impuesta desde más arriba. A la edición a color de El Guerrero del Antifaz cabe achacarle numerosos defectos; remontaje de viñetas, supresión de otras tantas, adulteración de los textos, censura de las imágenes, etc.Por otro lado, la Editorial Valenciana, imitando a Burulan, ofrecía unas llamativas tapas para encuadernar los cuadernos, pero la misma editorial y muchos aficionados cometían el error de encuadernarlos sin las portadas, por lo que se perdían unas bonitas ilustraciones que suponían lo mejor aportado por esta reedición (no estoy de acuerdo en absoluto con Antonio Lara quien reniega de estas portadas).
Aunque lo cierto es que cuando éramos niños estábamos totalmente ajenos a estas circunstancias. Ni conocíamos la versión original ni nos planteábamos nada de lo anteriormente expuesto. Lo que nos enganchó a la colección fue la trama creada por Gago. Disfrutábamos de la historia que continuaba semana tras semana con gran interés siguiendo las andanzas del Conde de Roca en su caballeresca singladura.
A pesar de todos los defectos antes mencionados, cabe agradecer la presencia de esta colección en los kioscos durante los años setenta, pues dio oportunidad a una nueva generación de lectores de aficionarse a la lectura de los tebeos. También es cierto que debido al éxito de esta edición, fue posible la vuelta de Manuel Gago al tablero para continuar las Nuevas Aventuras del Guerrero del Antifaz que llegaron al número 110 con un final inacabado debido a la muerte del autor.
Pero eso ya es otra historia...
Aprendí a leer sola con El Guerrero del Antifaz
El espíritu de superación y la fuerza de voluntad frente a la adversidad de vivir en una dura época que tuvo que sufrir toda una generación de españoles. Gracias entre otras cosas al esfuerzo de nuestros abuelos y padres, hoy podemos disfrutar de un nivel de vida (a pesar de la crisis)aceptable.
El Cristo de Rivera

Valeriano Belmonte. Albacete. 4 de Junio de 1989
La Guerra Civil había terminado y una España maltrecha y dolorida comenzaba a resurgir. A todos los rincones de la península llegaban vientos de paz. Lágrimas, ausencias, recuerdos, pérdidas, alegrías...
En Albacete, un hombre, un artista había seguido los avatares de la larga contienda entre pinceles y óleos, esculturas y lienzos, envuelto en la tensión de unas jornadas dramáticas. Noticias trágicas, semanas interminables, el ruido de los bombardeos, el llanto interminable, nervios desatados y la desesperación que reinaba sin cesar.
Diego Rivera, el pintor albaceteño, en el esplendor de su creatividad, quiso simbolizar aquel final de la guerra. Paisajes, retratos, bodegones y bocetos y apuntes y esculturas de todos los estilos y tamaños llenaban su casa estudio, la espléndida vivienda de Onésimo Redondo, ahora de Antonio Machado. Faltaba allí una figura. Y lo mismo que dos años atrás el mítico Picasso había reflejado en su famoso “Guernica” los horrores de la guerra, Diego Rivera quiso plasmar la maravilla de la paz, esa paz que por fin llegaba. La figura pensada por nuestro artista sería la de Cristo, un Cristo que dejaría huella en aquellos momentos históricos de 1939. Así surgió “El Cristo de Rivera”, un Cristo hermosos, una escultura de pequeñas dimensiones pero magnífica.

El maestro del célebre Manuel Gago, creador, precisamente en el mismo lugar de aquel “Guerrero del Antifaz” que ha pasado a los anales del cómic español, trabajó durante varios meses entregado a la figura del redentor, mimado, acariciando cada una de las parcelas de su obra, la cual fue cobrando forma. Un rostro delicado, perfecto, con unos ojos semiabiertos que llegan a lo más profundo de nuestro ser, una expresión indescriptible de amargura y angustia, de resignación y esperanza. La Cruz es también distinta, como lo es la corona de espinas.
Brazos y piernas modelados con adoración. El pecho del Salvador es como un refugio de salvación, como el rincón al que hay que acudir para estar libre de todo riesgo. Rivera dejó por un corto espacio de tiempo los encargos que tenía y se dedicó por completo a su Cristo. Cuan do quedó concluido, los alumnos de su academia pudieron admirar su obra, que ocupaba lugar preferente en la casa y en él se inspiraron muchos de los que luego, tras un tiempo de aprendizaje, llegarían a alcanzar la fama. Años más tarde, Manuel Gago se fijaría también en aquel Cristo impresionante para confeccionar al padre del que sería su máximo personaje. El Conde de Roca, progenitor de “El Guerrero del Antifaz”, guarda con el Cristo de Rivera un gran parecido, especialmente cuando prisionero del pérfido Harum y despojado de sus ropas, se encuentra amarrado a un poste de tortura.Han pasado cincuenta años de la creación de la entrañable escultura y, tras medio siglo salpicado de aventuras y desventuras de un Albacete renovado, el Cristo de Rivera continúa ocupando un lugar privilegiado en el estudio del genial pintor manchego.
Valeriano Belmonte

Sorprendente escrito en el que el albaceteño Valeriano Belmonte nos aporta datos que desconocíamos, como la supuesta influencia del pintor Diego Rivera en Manuel Gago. Lo que sí parece claro es la inspiración en las imágenes sacras de algún Cristo o Descendimiento de la Cruz en determinadas escenas de la serie, como la ya citada del Crimen de Harum, cuaderno nº 26.

En una conversación mantenida con Fernando Bernabón sobre el tema, éste me apunta que no es el único caso de cómic de la época en el que se vislumbren reminiscencias de la imaginería religiosa y me señala el cuadernillo El rey de la Selva de Zata donde hay una escena en que aparece el protagonista yaciente en el suelo que bien pudiera haber tenido como modelo a un Cristo de la pintura o escultura clásica
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Escribir sobre tebeos

El escritor Claudio Magris ha escrito que la adolescencia es la verdadera estación filosófica. Es la etapa en la que nos cocemos a preguntas y tratamos de comprender ese mundo adulto edificado con muchos entuertos éticos y bastante hipocresía moral. Se trataba de de sobrevivir como se podía. Yo, como otros muchos, lo hice a través de la lectura. Me quedaron algunas cicatrices en el alma de mi aventura adolescente, pero todo ese mal rollo pertenece a la numismática del recuerdo. Mis lecturas adolescentes eran desordenadas, tebeos, novelas, libros…. Leía sin un plan preestablecido; sólo quería evadirme de la vida absurda, aburrida que me rodeaba. Los adolescentes de aquellos grises años necesitábamos héroes y como en la cotidianidad inmediata escaseaban tratábamos de encontrarlos en la lectura y donde más abundaban los héroes, aunque fueran de papel, era en los tebeos y en aquellas novelas de a duro.
Una novela imprescindible en mi adolescencia fue la Romana de Alberto Moravia, prohibidísima por estos lares. Comprendí que hay libros cuya lectura va más allá de sus páginas. También descubrí, aunque de esto no me di cuenta hasta muchos años más tarde, que el humor era el lenguaje del desencanto, pero con todo nunca acabe de abandonar la lectura de tebeos.
Hacer un recorrido por las historias que me formaron como lector sería retroceder muchos años, además hoy quiero hablar de tebeos, (no puedo negar que éstos acompañaron mi formación como lector), no de libros leídos. Los tebeos… lecturas inolvidables, que de cuando en cuando regreso a ellas, como regreso a otras más nutritivas. El retorno a El Guerrero del Antifaz, El Capitán Trueno, etc. es el otro lado de la moneda.

Estas son las lecturas que aún acompañan mi vida, tan intensas, tan permanentes como la de los libros.
Pero muchos años después aconteció un hecho fundamental que devolvió mi antigua relación con los tebeos. Se reeditó, en formato vertical y todo color, El Guerrero del Antifaz. Le siguieron las reediciones de El Hombre de Piedra, El Pequeño Luchador, Yuki, el temerario, Piel de Lobo…. A la moda de las reediciones se sumaron otras editoriales y así pudimos recuperar El Capitán Coraje, Rayo Kit, Flecha Negra, El Hijo del Diablo de los Mares, Dick Relámpago … Todos esos perso-najes, y muchos más, son los héroes de papel de nuestra infancia y adoles-cencia. Todo un mundo reproducido en una secuencia de viñetas, todos los sueños imposibles reproducidos y recuperados con esos tebeos.
¡Tebeos! una palabra mágica. A menudo me pregunto cómo es posible que el tebeo no tenga mayores índices de lectura en España o al menos los niveles de lectura de otros países. La nostalgia es sin duda mala consejera, pero cuántas sonrisas les debe nuestra infancia a esos maestros del pincel y la tinta china.Con el rencuentro de esos retazos de la infancia y la adolescencia, apareció la necesidad de la escritura, de escribir sobre esos tebeos, iconos populares de varias generaciones que hoy son en su mayor parte papel mojado a quienes la injusticia de la historia les ha pasado por alto.
Los tebeos de mi infancia


TBO. También dispuse de un montoncito. Bueno, también leí Mortadelos, Pulgarcitos, DDT, Tío Vivos, etc.
La Patrulla-X. Un nuevo concepto: los mutantes. Aún recuerdo cuando desapareció el montoncito que tenía de esta colección, hasta que buscándolos mi madre me confesó que se había derramado una garrafa de aceite sobre ellos y tuvo que tirarlos.
Spiderman. Desenmascarado por su peor enemigo. Gran historia pese a la cutre edición que sufrió. He puesto ésta pero podía haber puesto cualquier otra, ya que fue uno de los personajes que más seguí.

La Patrulla x. La muerte de Fénix. Una aventura espectacular. Claremont y Byrne en su mejor momento.
Los 4 Fantásticos. Contra los Skrulls, que tan de moda están actualmente.
Superlópez y las mejores parodias de los superhéroes. Recuerdo comentar también los chistes de este tebeo con mis amigos.
La muerte del Capitán Marvel. Impresionante reflexión sobre la enfermedad y la muerte. Realmente me impactó.
A Manuel Gago

Valeriano Belmonte
Los buenos aficionados al cómic no olvidan fácilmente una fecha: la del 29 de diciembre de un 1980 frío y triste, una jornada larga y pesada llena de recuerdos para tantos y tantos admiradores de una época y de un ídolo grande entre los grandes en los cuadernos de aventuras, en los tebeos apaisados que constaban de diez páginas y se vendían a una peseta y veinticinco céntimos.
Manuel Gago García fue un rey en la epopeya de la historieta seria de postguerra y sin lugar a dudas el más prolífico de todos los realizadores de los cuarenta y cincuenta, el más hábil y rápido para conectar con los amantes del género. Gago se despedía de la tierra, de sus familias, la real y la ficticia y de su inmensa legión de seguidores. Lloraron Teresa Quesada, su esposa queridísima y compañera ideal, sus hijos y compañeros y sus personajes.
El sollozo, interminable y desgarrador llegó hasta una casa de Albacete, un museo que había dado cobijo al gran creador cuando el tebeo hispano empezaba a sentar sus bases. Diego Rivera Morcillo, posiblemente el mejor maestro que tuvo Gago en sus inicios, retrocedió en el tiempo y a su memoria acudieron pasajes de la contienda española cuando un niño de doce años veía los bombardeos que castigaban a la capital de España. Allí en Madrid se hallaba el inagotable trabajador ilusionado con alcanzar algún día la fama y el reconocimiento. La noticia de la muerte de Manuel Gago se extendió por Albacete y nos hirió en el corazón. Para mi, que había sido lo máximo, el genio y el talento supuso una gran pérdida lo mismo que para el resto de personas que le adoraban. Lamenté profundamente no haberle conocido personalmente (cuando tenía trece años le escribí a Valencia para pedirle consejo sobre mis modestos trabajos, no obtuve respuesta y aquello me dolió aunque continué coleccionando con devoción las series que el mago de las viñetas elaboraba). Enseguida los colegas de Gago le rindieron un hermoso homenaje a través de una revista de prestigio: Sunday. En las páginas de la misma intervinieron los maravillosos y geniales Luis Bermejo y Miguel Quesada al lado de José Ortiz, Matías Alonso, Ambrós y Vañó mostrando a sus personajes enlutados y llorosos siguiendo a la comitiva que trasladaba los restos del dibujante y guionista al cementerio valenciano. Una estela de pena se quedaba en el gélido asfalto pero un rayo de esperanza iba y venía anunciando que el hombre había muerto pero quedaba el artista y su obra gigantesca y entrañable quedaba para la historia y para la posteridad.
El Guerrero del Antifaz no está


Tente iracundo otomano. Título al que hace referencia José Payá Nicolau en su escrito. Sobre el mismo podemos leer un estupendo análisis a cargo de nuestro amigo Mariano Bayona:
Carlos Giménez, propuesto para el Premio Príncipe de Asturias.

http://crisei.blogalia.com/historias/61536
El pasado jueves 15 de Enero tuvimos el placer de asistir a un encuentro con Carlos Giménez presentado por Carlos Pacheco enmarcado en la actividad denominada “Presencias literarias” de la Universidad de Cádiz
http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/325429/dibujante/carlos/gimenez/consigue/lleno/total/la/bomba.html

Carlos Giménez entrevistado por Pacheco. Un servidor es el del cuello blanco y la carpeta azul(donde guardo Paracuellos).
Aquí podemos leer una crónica del evento:
http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/325498/quotesto/no/es/heroico/no/podria/hacerlo/otra/forma/esto/es/una/necesidadquot.html
http://www.lavozdigital.es/cadiz/20090116/cultura/pintor-verdades-20090116.html
Y lo mejor de todo; proximamente podremos visualizar el vídeo completo de la entrevista-conferencia pinchando el siguiente enlace:
http://www.cacocu.es/

Carlos Giménez es un autor con una dilatada y extensa trayectoria que ha llegado a tocar diversos ámbitos del universo historietil, pero que siempre será recordado por el compromiso social que imprime a su obra. Cuando tanto se habla actualmente de “memoria histórica”, Carlos lleva cultivando desde hace décadas el género de reivindicación de sus propios recuerdos desde una perspectiva subjetivista pero real como él mismo reconoce y subraya siempre que tiene ocasión.
Con su última obra hasta el momento, 36-39 Malos tiempos, nos hace estremecernos con esas pequeñas historias cotidianas de las familias que intentan sobrevivir , que ríen, que lloran, que sienten y desean, exponiendo situaciones terribles enmarcadas en nuestra Guerra Civil.
Cuando se hay concretado la manera en que se va a llevar a cabo la proposición de otorgar el Premio Príncipe de Asturias a Carlos Giménez nos haremos eco en este blog y por supuesto que a nivel personal, la apoyaremos.
El próximo post tratará sobre la relación de Carlos Giménez y el personaje más emblemático de Gago, El Guerrero del Antifaz, ya que, no lo olvidemos, es el leiv motiv principal de este blog, el de recordar la figura de Manuel Gago García y su obra.
He vuelto.
Soy el tercero por la izquierda.
Este mes de Diciembre hemos tenido las visitas que refleja el gráfico:

Otra de las razones del constante goteo de visitas son los amigos que tienen en su página puesto un enlace a voto a bríos, como Mariano, José Revilla, la web te tebeos clásicos, el blog de literatura popular, el de Taula, el Abuelito o el Inspector Dan, entre otros, además de Mario Martínez Montesinos que tiene puesto mi enlace en su correo electrónico, cosa que agradezco.
Feliz año nuevo a todos,
¡Voto a bríos!
Antonio Lara y El Guerrero del Antifaz (3)
JERARQUÍA SOCIAL
Eso de que todos los hombres son iguales es una falacia completa en el mundo de nuestro héroe. Si algo define a estas relaciones sociales, como corresponde al mundo que retratan, es la absoluta, total e irremediable desigualdad entre los hombres y mujeres.
La primera división es la que se establece entre nobles y plebeyos, la cual condiciona todas las demás. Es curioso observar como todos los protagonistas son nobles y que los que no han nacido aristócratas, como le sucede a Fernando, el escudero del caballero enmascarado, son finalmente asimilados y recompensados con la hidalguía. El hecho de estudiar una colección popular y sin pretensiones intelectuales nos permite creer en que este hecho sea espontáneo y no premeditado.
Después de esta separación entre nobles y plebeyos, y casi inseparable de ella, está la distinción entre soldados y ciudadanos pacíficos. Siguiendo una doctrina muy en boga en la época, parece que sólo se puede ser monje o soldado y que las demás opciones son degradantes o sucias. Aquí sólo algún viejo o inválido, algún comerciante o labrador deja de empuñarlas armas. El máximo honor está en la lucha y todo lo demás, en comparación, no vale nada.
En el fondo de esta actitud está, por supuesto, el desprecio de la inteligencia y de las facultades espirituales o intelectuales. En el mundo que se nos propone en las páginas de estas aventuras, cada hombre vale en la medida en que sepa luchar, en que sepa imponerse sobre los otros con las armas o con los puños. Nunca hay una apreciación de la astucia o de la inteligencia desligada de actividades bélicas.
Sin pretenderlo, los autores han elaborado una apología descarada y total del machismo ibérico, y han glorificado actitudes muy discutibles. Esta apología está templada, en cierto modo, porque los protagonistas carecen de bravuconería y no utilizan su fuerza para oprimir o torturar. Si es cierto que el enmascarado es capaz de despacharse solito a docenas y docenas de enemigos, sin dar un momento de reposo a su aguerrido brazo, también lo es que no se le ha contagiado el gusto por la sangre ni la satisfacción por el dolor ajeno.
Esta dominación de los padres sobre los hijos, especialmente sobre las hijas, está muy marcada en varios momentos de la colección, y es uno de los más poderosos motivos de la intriga. Por supuesto que esta intervención tampoco es gratuita y se corresponde con fidelidad, con ciertas realidades.
RACISMO
Como corresponde a unas aventuras desarrolladas en una tierra donde conviven pueblos de distinto origen, podría esperarse una mentalidad racista e intolerante. Sin embargo, el racismo no aparece por parte alguna, dicho sea en honor de la verdad (2). Existen árabes malvados –muy, muy malvaos-, pero también los hay bondadosos y honrados, todo lealtad y limpieza de miras. No se pueden encontrar rastros de intenciones malévolas, de situaciones o conductas traídas para desprestigio de los musulmanes. Muy al contrario, se podrán reprochar muchas cosas a estas historias, pero no es posible llamarlas racistas o maniqueas. La maldad y la bondad se encuentran bien repartidas entre los dos bandos en litigio, aunque los “buenos” sean, a veces, una pizca mejores de lo esperado, y los “malos” se distingan por una excesiva dosis de malignidad y vicios.
CONCEPCIÓN DE LA MUJER
La intervención de la mujer en las peripecias del Guerrero, bien como protagonistas sucesivas o como figuras secundarias, es decisiva. Ningún hecho, ninguna situación o problema se explicaría de no contar con la mujer, omnipresente bienhechora o ser malo y perverso. Desde la condesita Ana María y la madre del héroe, continuamente aparecen nuevas mujeres rubias, morenas, castañas, pelirrojas, de las más diversas y lejanas razas y costumbres, doncellas de damas nobles, favoritas de reyezuelos, mujeres pirata, reinas de países ignotos y damas de diversa extracción.
Estas mujeres que cruzan su destino con el virtuoso Guerrero pertenecen a los más diversos temperamentos y cataduras morales y todas –salvo escasos ejemplos- tienen una gran belleza física, muy parecidas entre sí, casi reducidas a un modelo único, con variaciones convencionales, de acuerdo con los rasgos imperantes en los modelo de belleza de los años cuarenta, con escasas alteraciones en el colorido de los cabellos y el vestuario. La cualidad que reúne a todas salvo contadas excepciones, es el estar perdidamente enamoradas de la apostura y gentileza del caballero del antifaz, el cual parece estar dotado de un atractivo erótico irresistible, pese a su máscara perpetua, o quizás, a causa de ella.
EROTISMO
La presencia de la mujer nos lleva, directamente, a la concepción erótica disuelta en todas las escenas, diálogos y tratamientos. Pese a las censuras de todo tipoy a la autorestricción de los autores, era inevitable la erotización masiva de la serie. Este carácter, auténticamente significativo en cuanto a la época en que nació la colección, se manifiesta en mil detalles, tanto literarios como gráficos. Algunos vestuarios femeninos son increíblemente avanzados, si pensamos en el tiempo en que fueron dibujados y en el público que se destinaba.
Todos los avances están marcadas por un ansia irrefrenable de posesión, y, a la vez, por una represión lacerante, desgraciadamente muy típica. Las relaciones hombre-mujer en las páginas de esta aventura son una muestra triste de represión sexual. Los enamorados llegan, en muy contadas ocasiones, a aproximarse, mirándose a los ojos, e, incluso, a cogerse las manos, pero nuca, jamás, se besan o acarician y, mucho menos, pueden llegar más lejos. Siempre hay un obstáculo inesperado que impide al reyezuelo lascivo, el único personaje que carece de principios, consumar sus apetencias con la jovencita inerme que acaba de arrebatar a sus padres o al prometido.
El Guerrero del Antifaz es aún más firme en sus actitudes morales. Rechaza sin violencia las insinuaciones de las mujeres guardando fielmente las ausencias a la condesita.
Todo esto nos remite a un estado de cosas en la sociedad española de la época filtrado en los cuadernos sin apenas disimulos ni sublimaciones. Las relaciones interindividuales que podemos encontrar en estas aventuras son tristes, traumatizantes y tortuosas, por no decir perversa.
La colección del Guerrero nos ofrece un muestrario completo de tipos femeninos desde este exclusivo ángulo de mira, de los que son resumen la mujer pasiva, prototipo idealizado, conformista y totalmente rechazable, representación de la vida “buena “ y “normal”, cendal de leve espuma que atesora todas las virtudes, y la mujer posesiva y sin pudor, que usa de los hombres, sádica y torturadora, que, al final, encuentra su justo castigo, pero no por la mano justiciera del héroe (obligado por una galantería convencional, a perdonar a la mujer, aunque fuera mala), sino por el destino implacable que dispone siempre a tiempo algún abismo inesperado o algún pozo lleno de trampas.
El erotismo, al no tener un objetivo simple y directo, al verse continuamente amenazado, se refugia –como en tantas creaciones artísticas de alta y baja calidad- en un tortuoso conjunto de alusiones y sugerencias, en imágenes y exhibiciones que permiten la única posesión legitimada siquiera sea parcial, la visual. De aquí la continua aparición de harenes, favoritas, doncellas que se ven obligadas cambiarse de ropa, etc., etc.
HOMOSEXUALIDAD
La pareja caballero-escudero, que tanto se presta a ser analizada bajo este punto de vista, no presenta más que un par de ocasiones bastante ambiguas, donde se pudiera suponer un punto de convivencia íntima (3). Es más lógico pensar que los escasísimos ocios del Guerrero y Fernando, se empleen en dormir y pulir las armas. Respecto a las ocupantes de los harenes, más propicias a juegos atrevidos, es muy posible que se dediquen a sutiles labores propias de su sexo y las lecturas de las obras completas del Profeta.
VIOLENCIA, SADISMO Y MASOQUISMO
Naturalmente sólo caben dos posturas: o nos dedicamos al amor o hacemos la guerra. Si el amor está negado, la guerra es cómoda y fácil. La realización humana a través de la pelea, el asesinato legal y la sangre, encuentra aquí una ejemplificación perfecta. El destino de los hombres es matar o ser muertos, embriagarse de sangre y muerte, enterar sus deseos insatisfechos en la pelea, repetida un día y otro.
Es curioso destacar que el encarnizamiento que pone el Guerrero en perseguir a Alí-Kan se enlaza con un complejo de Edipo, -sin resonancias cultas, por supuesto, y, por eso, mucho más interesante- que le aguijonea sin cesar.
De la violencia al sadismo o masoquismo –según los gustos- no hay más que un paso, que se recorre con frecuencia. Los “buenos” suelen preferir el masoquismo, revestido de virtuosidad, los”malos” optan por el sadismo, más cómodo y efectivo. Los verdugos, -funcionarios responsables y necesarios- tienen un papel muy amplio. En algunos momentos las torturas llegan a alcanzar un refinamiento tal que harían las delicias de algún sobrino espúreo del divino marqués.
GUIÓN, DIBUJO
A los cuadernos del Guerrero se les podrán criticar muchas cosas, pero no la incoherencia ni la gratuidad. El guión y los dibujos están inseparablemente unidos y complementados, rara cualidad en un arte, donde el divorcio entre espléndidos guionistas y malos dibujos, o al revés, es la regla común.
La calidad literaria de los guiones solía ser mediana, pero sin faltas ortográficas ni rotulación descuidada. Quizás abunden excesivamente las columnas explicativas y los textos de apoyo, pero los diálogos suelen ser oportunos, ajustados a la acción y, en algún momento, alcanzan gran brillantez.
DIBUJOS
Manuel Gago, sin llegar a ser nunca un artista de primera clase logró muy pronto –en poco más de medio año- poseer un estilo hábil y eficaz, de gran poder sugestivo, pese a su rudeza. Asimiló muy bien influencias muy diversas –Alex Raymond y Freixas, especialmente-, fusionándolas en un estilo propio, directo, sin preciosismos, muy apto para la ejecución rápida para la urgencia inaplazable de los talleres de grabado y las imprentas que no admiten demora. Este dibujante proporcionó a la juventud española de los años cuarenta unos prototipos físicos que tuvieron –tienen- honda influencia. Su estilo se caracteriza por la inmediatez, por la sencillez técnica, plumilla y pincel para los fondos y negros, por la simplicidad de soluciones, por la ausencia de documentación. De ahí su sabor “pop”, su modernismo, su ingenuismo, que hubiera envidiado el ilustre aduanero Rousseau.
Una serie de rasgos característicos han quedado como ejemplares y han influido, todavía, a artistas contemporáneos. Hasta él, nadie en España había destacado la musculatura masculina. (Freixas, uno de los autores que le inspiraron, había dado especial relieve a la apostura física, prestando especial atención a las características musculares, pero en un clima de idealismo que contrasta con los rasgos materiales, destacados por Gago). Por supuesto, que detrás de esta concepción artística, hay unas actitudes psicológicas y valores, cuyo análisis no podemos hacer aquí.
Manuel Gago se caracterizaba por una especial facilidad para planificar sencillamente, sin alardes, pero con eficacia, en la más pura tradición ingenuista, en las antípodas del academismo imperante en la época, con una frescura imposible de mejorar, ausente e contaminaciones culturales. Por supuesto, sería inútil buscar primores de montaje y de ritmo, que estarían fuera e lugar en el “estilo” de la colección. Es una pena que Gago perdiera la fuerza creadora y se encerrara (ya desde 1948-49) en un conformismo rutinario que nunca abandonó. Al menos durante dos ó tres años, 1945-48, su labor marcó toda una época del tebeo español y levantó una legión de seguidores. Su iconografía personal, sin embargo, era muy limitada, y las soluciones fáciles y corporales pasaban de un personaje a otro con mínimos cambios. Sus creaciones posteriores “Purk, el hombre de piedra”, el “Libertador”, el “Espadachín enmascarado”, mucho menos acertadas, no son más que repeticiones de la galería de tipos del Guerrero.
Las mujeres, igualmente, se reducen a una categoría visual única, esbelta, elegante, convencionalmente bella, con rasgos sexuales bien diferenciados, escasamente andróginas.
El ambiente arquitectónico, los animales, los objetos, están mucho peor resueltos, pero sin estridencias. Llega a elaborar un mundo visual propio muy cerrado y definido, inconfundible y curioso. No se puede decir lo mismo de muchos artistas gráficos.
CONCLUSIÓN
El tiempo ha convertido esta creación en un verdadero clásico de nuestra literatura popular y de la imagen. En estas pistas, donde todavía queda mucho por profundizar y desbrozar, queda claro, espero, que existen suficientes elementos de interés como para asegurar un atractivo en la lectura, desde luego muchos, muchísimos más que en la literatura “seria” de aquella época, que ya nadie recuerda y que nació ya muera.
(1) Para tener un conocimiento general de la situación del tebeo en España, consúltese “Apuntes para una historia de los tebeos”, 3ª parte, en Revista de Educación.
(2) Los mozárabes y el intercambio cultural entre moros y cristianos no parece en ninguna e estas historias, lo cual quizá se deba a desconocimiento, más que a propósito consciente de silenciar su existencia.Después de terminado este trabajo leo en el libro de Ramón T. Moix, Los cómics, arte para el consumo y formas “pop” Llibres de Sinera, Barcelona, 1968, varios párrafos en los que intento demostrar la presunta homosexualidad entre los dos colaboradores, pero, además de varios errores graves, en la cita, me parece totalmente gratuita.
El Jabato invita a sus colegas


Lo que en un primer momento surgió como un “fan fiction” para divertirse en los ratos libres y rememorar al personaje, fue tomando cuerpo poco a poco hasta que llegó la oportunidad de convertirse en una publicación oficial de Ediciones B. En total han tardado unos cuatro años en terminarlo, lo que da idea de la presión a la que estaban sometidos Gago, Darnís, Ambrós, Iranzo y un largo etc. que trabajaban como galeotes para sacar un cuadernillo cada semana. El colmo de tal esclavitud lo tenemos en Manuel Gago que llegó a dibujar 4 ó 5 en el mismo periodo, como en otras ocasiones hemos mencionado. Eso sin contar con que las fuentes para documentarse eran muy limitadas, mientras que ahora con internet a tu disposición, ganas, voluntad de trabajo y talento como Ródenas tienes muchas posibilidades de hacer una obra coherente y correctamente enmarcada en el periodo histórico donde se ubica el personaje.
Comentario aparte merece el dibujante José Revilla, con un estilo que sigue fielmente a Darnís y en menor medida al resto de los maestros clásicos del tebeo español. Magníficos dibujos con una dignidad y majestuosidad que el Jabato merecía.
Podemos leer una estupenda entrevista De Manel Montes a los autores donde nos cuentan todos los entresijos del proceso de creación de su obra en este enlace:
http://www.tebeosclasicos.com/web/index.php?option=com_content&view=article&id=88:entrevrr&catid=50:autores&Itemid=70
Asimismo, en el Diario Información de Alicante un no menos interesante artículo de Mario Martínez Montesinos sobre la trayectoria editorial de El Jabato.
http://www.diarioinformacion.com/secciones/noticia.jsp?pRef=2008102000_5_810017__Cultura-Jabato-sigue-vivo

Terminamos el presente escrito deseando mucho éxito al referido libro para que pueda tener continuación y de pie a rescatar otros personajes del tebeo español...¿Por qué no soñar con nuevas aventuras del Guerrero del Antifaz? ¿Acaso no era igual de utópico lo del Jabato?
El guerrero de papel se quita el antifaz
SUSANA MARTÍN
LEÓN.- Una cristiana, un musulmán, un hijo en común cuyo verdadero padre es un conde cristiano... Más o menos así arranca el argumento de 'El guerrero del antifaz', el tebeo más popular de Manuel Gago, el dibujante con más series realizadas en la historia del cómic español. Con 'Aventuras en el papel', el Centro Cultural de Caja España en Santa Nonia rinde homenaje a este creador vallisoletano que se sacó del pincel a personajes como Olián, Hamed, los hermanos Kir, Don Luis, el Capitán Rodolfo, Kadul, Zoraida, Aixa o el propio guerrero del antifaz.

Nacido en Valladolid en 1925, Manuel Gago tuvo que empezar a trabajar cuando, a los 14 años, su padre fue encarcelado al terminar la guerra civil. Gago desempeñó entonces diversos oficios, como mecánico de automóviles durante el día, mientras por las noches recurría a su verdadera pasión, escribir y dibujar historietas, crear héroes inspirados en los de los grandes maestros americanos, como Alex Raymon y Harold Foster, y de los españoles Emilio Freixas y Jesús Blasco.
En 1943, en la cama de un hospital a causa de la tuberculosis que padeció, dibujó al ya histórico 'Guerrero del Antifaz', que comenzó a publicarse al año siguiente, con 668 episodios que se extendieron a lo largo de veintidós años. También fueron un éxito otras creaciones suyas, como 'El Pequeño Luchador', 'Purk, el hombre de piedra', 'El Espadachín Enmascarado' o 'El Hijo de la Jungla'.
Tras media vida en distintas aventuras editoriales –no todas exitosas–, falleció el 29 de diciembre de 1980 con tan sólo 55 años, dejando como legado una inmensa colección de personajes. De Gago han dicho los que le conocieron que fue un creador de magnitud infinita, un jornalero incansable y el mejor guionista –"sin rival"–, del cómic de tema medieval español.
'El guerrero del antifaz' es, a día de hoy, uno de los cómics 'históricos' más vendidos.

Gago consiguió que millones de españoles quedaran embelesados y atrapados con sus héroes de ficción. También superó todos los records, haciendo triunfar el cómic del 'continuará', una invención de él mismo que después copiaron casi todos.

'El guerrero del antifaz' es, a día de hoy, uno de los cómics 'históricos' más vendidos. En la web tebeosdesiempre.com, por ejemplo, ocupa el primer puesto en la lista de los tebeos más vendidos en septiembre, por delante de 'El capitán Trueno', 'Tintín', 'Flash Gordon' o los mismísimos 'Mortadelo y Filemón' de Ibáñez."Tras su inseparable máscara se oculta la identidad del héroe que, tras la revelación de un secreto por su propia madre, combatirá denodadamente al invasor musulmán, convirtiéndose en un guerrero luchando a favor de los Reyes Católicos. Obra maestra del autor Manuel Gago", dice la promoción de la serie más vendida de Manuel Gago, el autor al que rinde homenaje Caja España en León, en una muestra que permanecerá abierta hasta el próximo 31 de octubre, en horario de 19 a 21 horas, los dçías laborables; y de 12 a 14, los festivos.
Una oportunidad única para recuperar durante un buen rato los personajes de los tebeos de aquellos maravillosos años que marcaron la niñez de tantos españoles: Ali Khan, Ana María, Zoraida, el capitán Rodolfo, el Pirata Negro, los hermanos Kir...






















