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Diego Valor (Tercera parte)


1954 el año de Diego Valor

Algunos tebeos crean escuela. Otros, modas. En el caso del tebeo de ciencia-ficción española de los años 50, son pocas las colecciones que marcaron un hito, en cuanto a su aceptación por parte del publico lector, según mi humilde opinión, solo lo lograron tres: Diego Valor; Red Dixon y Luchadores del Espacio (La Saga de los Aznar)
DIEGO VALOR

RED DIXON

LUCHADORES DEL ESPACIO

En un curioso artículo leí, no recuerdo donde, que solo ha habido un momento de real esplendor en el tebeo español de ciencia-ficción: los años 50. Su valoración, aunque razonada, es, indudablemente, drástica.

Y antes de continuar, me gustaría hacer hincapié en un aspecto fundamental que trabaja en contra de esa época, son obras leídas hace mucho tiempo, en la práctica de difícil disponibilidad o claramente inencontrables desde hace mucho, y sin embargo están en nuestra memoria de forma indeleble. Si, desde luego aquellos fueron muy buenos años, antes, apenas hubo nada a pesar de la folclórica apelación con que se ha acuñado los años 40, como la Edad de Oro, y después, el género entro en una serie de revoluciones tanto estilísticas como editoriales que cambiaron el mapa de forma completa.

Si, es cierto, algo paso en aquellos años, hubo una explosión de revistas, de colecciones, de autores. La ciencia-ficción se escapo del miserable terreno en que estaba acotada y amplió sus márgenes, por supuesto la cultura oficial siguió desdeñando el género, pero éste había conquistado nuevos espacios y ya nunca los abandonaría. Y ese es la lección que deberíamos de aprender.

El tebeo de ciencia-ficción había estado muerto. En algunos momentos, merced a un conjunto de cosas que, de forma aleatoria deciden conjugarse, el tebeo de ciencia-ficción, revive, despierta de su ensoñación, se levanta de la cama en que está postrado, enfermo crónico. Por causas todavía no suficientemente analizadas, la radio y el tebeo se ponen de acuerdo y deciden ofrecer ciencia-ficción. Dudo que ellos mismos sean conscientes de ese hecho, mientras forman parte de ese momento que luego se dirá histórico. Sólo luego, con el transcurrir del tiempo, podemos analizar épocas, años, en el que se dieron esas circunstancias del todo fortuitas o casi del todo fruto del azar.

Se nos argumentará que las obras señaladas no tienen nada que ver con la ciencia-ficción, que no son más que las aventuras de siempre extrapoladas al espacio y no les falta razón. Ciertamente no me atrevo a buscar culpables, la historieta es demasiado maleable a los intereses de unos y otros como para aseverar algo con contundencia.

Algunos señalan a Flash Gordon como el principal valedor de convertir a la ciencia-ficción en un simple género de aventuras juveniles (space-opera), pero para evaluar realmente ese grado posible de culpabilidad, habría que sumergirse en la historia y ver realmente en que época nos encontrábamos.
FLASH GORDON

En aquel momento había muchos problemas sociales y económicos, la gente buscaba evadirse de una situación angustiosa y el género (editores y escritores) no era insensible a ese malestar. Desde aquel lejano período (los años 20 y 30 principalmente), Amazing Stories y el resto de revistas (esencialmente y hasta los años sesenta la ciencia-ficción se editaba en este tipo de publicaciones) se dedicaron a un tipo muy concreto de ciencia-ficción, desde luego la más espectacular y vendible, perjudicando al resto, la más seria o la más creativa, algo que a la larga se ha revelado más como muro infranqueable que otra cosa.

Diego Valor, una obra de ciencia-ficción, space ópera o aventura juvenil española, escrita y realizada por autores españoles. Paradójicamente, eso que debería ser su mayor virtud es su gran cruz: muchos lectores menosprecian esas obras por el mero hecho de que no están escritas y dibujadas por autores extranjeros, y las editoriales, como siempre, les dan lo que piden. Así nos encontramos con autenticas bazofias extranjeras traducidas (y pagadas, porque los traductores también comen), en ediciones de lujo, mientras aquí obras mucho mejores no encuentran editor. Esta es exactamente la postura opuesta a la del aficionado norteamericano, quien no siente el menor interés por la CF no anglosajona porque está acostumbrado a la suya, y los editores de aquel país, del cual sólo copiamos lo que nos da la gana y no siempre lo bueno, no quieren ni oír hablar de publicar un autor extranjero, el cual, encima de que seguro que venderá menos, les va a costar más dinero porque tienen que pagar su traducción. ¿Alguien lo entiende? Pues ESO es lo lógico, no lo que pasa aquí

Con todo esto queremos decir que es preciso un cambio en la mentalidad del aficionado hispano, quien debe leer lo se hace aquí al menos tanto como la de fuera Si hay una demanda de autores españoles, las editoriales los publicarán (lo que buscan es obtener beneficios). Y en cuanto las editoriales se den cuenta de que los españoles también venden, y encima les resultan mejor de precio, vamos a tener abundancia de tebeos autóctonos. Y ese hecho va a potenciar la aparición de más autores y a hacer que esos mismos autores dibujen más y eso es lo que sucedió en los años 40/50, La Edad de Oro de la historieta española. Es un ciclo, solo hay que decidirse a iniciarlo: la primera palabra la tiene el lector.

No todos los tebeos buenos de CF se han escrito estos últimos años. Hay obras más antiguas que merecen ser leídas y disfrutadas por el lector de hoy en día, que son perfectamente merecedoras de ser rescatadas por algún editor para ser reeditadas, ya que son inencontrables desde hace mucho tiempo, y sus autores merecen nuestro reconocimiento público por su labor.

En el sendero de gloria y de penas del tebeo español de CF, Diego Valor es la historieta por antonomasia


Manuel López

Diego Valor (Primera parte)
 
Diego Valor (Segunda parte)

DIEGO VALOR (SEGUNDA PARTE)

Diego Valor es el nuevo ídolo de los niños:

Un serial radiofónico de aventuras espaciales.



Cuando hablamos de la Ciencia-Ficción en España, nuestra imaginación se abre a un mundo de imágenes y de palabras y con ellas la serie por antonomasia de la CF española: Diego Valor.



Los Orígenes

Uno de las mayores dificultades en un trabajo sobre el personaje es que, además de del tema hemos de tener en cuenta las diversas interacciones entre los distintos medios. Ya que de la misma manera que son corrientes las adaptaciones fílmicas de obras literarias, también lo son en el campo de la historieta, la radio y la televisión.

Así pues, personajes e historias cambian de medio tan pronto como autores y productores ponen un poco de interés. Famosa es la adaptación radiofónica de Orson Welles de La guerra de los mundos de H.G.Welles, por la ola de pánico que provocó.

Antes de la popularización de la televisión su lugar lo ocupaba la radio y los seriales radiofónicos el de las actuales series de televisión.

Y entre los numerosos seriales, sorprendentemente, uno de Ciencia-Ficción: Diego Valor (Cadena SER, 1.953) que comenzó siendo una adaptación de las aventuras de Dan Dare, héroe de portada de la revista inglesa Eagle (1950-1969), para desmarcarse rápidamente del original inglés (Enrique Jarnés "Jarber" fue el encargado de su cambio de nacionalidad) y pasar después a la historieta, en 1.953 de la mano de Adolfo Álvarez Buylla y Braulio Rodríguez "Bayo".

Los tebeos de Diego Valor no fueron más que una prolongación del medio radiofónico y, probablemente, sin el soporte de éste no hubiera alcanzado la enorme popularidad de que gozó entre la chiquillería de la época, dado que su dibujo no es deslumbrante, ni su trama original (no ofrece demasiadas variaciones sobre el esquema héroe de la Tierra derrocando a tirano extraterrestre, que ya articulaba la larga saga de Flash Gordon, allá por los años treinta), sí posee un valor histórico indiscutible, teniendo en cuenta que el serial radiofónico fue contemporáneo de las primeras publicaciones españolas del género

No obstante, si se ha alabado, de manera muy indulgente, la calidad del Brik Bradford de la época heroica, de que no se puede decir que sea más rica o imaginativa que Diego Valor, concedámosle a éste un lugar preponderante en la historia de nuestra historieta.

Diego Valor es una colección cuyo planteamiento, a pesar deque no ofrezca, como ya hemos dicho, demasiadas variaciones sobre el manido esquema de Flash Gordon) resulta bastante original. Tampoco se trataba de descubrir la sopa de ajo, pero aparte de originalidad hay que saber interesar al lector en la historia y en los personajes, y en ese aspecto, a pesar de que el tebeo en sí no es de lo mejor que he visto, ni mucho menos, cumple a la perfección con las expectativas: entretener



1954/56: Diego Valor (1ª etapa). 124 cuadernos, más 1 almanaque, sobre guiones de Jarber y entintado de Bayo. Editorial Cid.

Parece evidente, que no es esta saga un trabajo en el que pusiese sus cinco sentidos Adolfo Álvarez Buylla. No hay más que echar un vistazo y compararla con algunos de los trabajos posteriores de este autor, para experimentar el sentimiento de decepción que produce una obra cuando no está a la altura de su creador. Se nota apresuramiento y falta de dedicación con algunas páginas realmente chapuceras.

Sea por la razón que sea (quizá la acumulación de trabajo), la labor de Buylla no hace justicia al guión, que si bien no es excepcionalmente brillante, si resulta entretenido pese a la repetición de tópicos.



1957/58: Diego Valor (2ª etapa). 44 cuadernos, más 1 almanaque y 3 extras, sobre guiones de Jarber (menos núms. 1 y 2). Editorial Cid.

No descubrimos nada cuando afirmamos que ésta 2ª etapa, el trabajo de Buylla es muy superior a los 124 cuadernillos anteriores, por una progresiva ampliación en el campo de los recursos gráficos.

El principal problema de introducir a la lectura de -Diego Valor- es el de situar la historieta en su contexto, sin el cual una comprensión profunda de ella es imposible. Los mejores años de la serie, como ya se ha señalado, corresponden a la etapa más popular de los seriales radiofónicos.

La verdad es que resulta difícil hacerse a la idea de que ya han pasado más de cincuenta años desde que en España apareció Diego Valor por primera vez en las Ondas y Kioscos Aquellos primeros, tenían una estética especial que seguramente nunca se olvidará, y naturalmente su contenido. Un contenido en que aquellos, hoy míticos, personajes vivían sus primeras aventuras y comenzaban a deleitar a unos oyentes y lectores a los que habían sorprendido de una forma muy especial.

Continuará.

Accede a la primera parte de este estudio hacieno clic aquí.



Manuel López

EXPOSICIÓN. LAS AVENTURAS DE PUMBY EN GRAN TURIA. HOMENAJE A JOSÉ SANCHIS

De los creadores de….


“Pumby. La Fantasía Infinita”

“Aventura de Papel.100 Ilustradores.100 Libros de Aventuras” y

“Hacedor de Cuentos: El Arte en Guillermo del Toro”

… llega ahora

LAS AVENTURAS DE PUMBY EN GRAN TURIA.

HOMENAJE A JOSÉ SANCHIS



Una exposición organizada por Flash-Back Producciones y el Centro Comercial Gran Turia, con la colaboración de Grupo Datos Gabinete y APIV (Asociación Profesional de Ilustradores Valencianos), que, comisariada por Antonio Busquets, podrá verse desde el 2 de Noviembre al 7 de Enero de 2012 en la Sala Granturiarte del C. C. Gran Turia de Valencia.



Miércoles 2 Noviembre en el Centro Comercial Gran Turia de Valencia:

A las 12,30 horas: Presentación a los medios de comunicación y prensa con la asistencia de familiares de José Sanchis Grau, representantes del Centro Comercial y organizadores de la Exposición.

A las 20 horas: Inauguración de la Exposición con asistencia de autores invitados.

El Centro Comercial Gran Turia, Flash-Back Producciones, Grupo Datos Gabinete y APIV se unen para ofrecer una nueva edición de la exitosa Sala Granturiarte. En esta ocasión, convirtiendo el Centro Comercial en una auténtica Villa Rabitos con ocasión del homenaje al historietista valenciano Josep Sanchis Grau, creador de, entre otros muchos inmortales personajes, el célebre Gatito Pumby, en lo que será la primera exposición oficial que se hace sobre su obra desde su fallecimiento en agosto de 2011.

Una amplia exposición recorriendo toda su obra mediante paneles gráficos, complementada con una muestra de destacados objetos y originales de la obra de Sanchis que nos retrotraen a la Valencia de las décadas de los años 50 a los 80. Todo ello acompañado de diversas actividades que harán las delicias de pequeños y grandes… como era de esperar si hablamos de un autor cuya obra estaba destinada para lectores de edades comprendidas entre 5 y 100 años!!!!

Os esperamos en Nueva Villa Rabitos

Antonio Busquets & Javier Gay Lorente



Algunos paneles de la exposición


Igualmente os invitamos a visitarnos en Facebook en la página oficial de José Sanchis Grau, genio entre los genios de la Historieta mundial, donde se irán publicando todas las novedades en torno a Sanchis, esta exposición y su itinerancia prevista para los próximos meses.

https://www.facebook.com/Jose.Sanchis.Grau

Recordamos asimismo que todas aquellas personas, medios de comunicación, instituciones o empresas que deseen ponerse en contacto con nosotros para realizar cualquier tipo de publicación, exposición u otras actividades, propuestas o sugerencias sobre este autor y su maravilloso universo gráfico, solicitar material gráfico y / o dossier de prensa, pueden hacerlo a través del siguiente correo electrónico busquets@dreamers.com.


ORGANIZADOR

Centro Comercial Gran Turia

Flash-Back Producciones



PRODUCTOR

Flash-Back Producciones

Con la colaboración de

Grupo Datos Gabinete y

APIV (Asociación Profesional de Ilustradores Valencianos)



COORDINACION GENERAL

Antonio Busquets (Flash-Back)

Javier Gay Lorente (APIV)

Raquel Suay Tadeo (C. C. Gran Turia)

CONTENIDO DE LA EXPOSICIÓN

A. Homenaje a José Sanchis.

Un recorrido sobre la vida y obra de José Sanchis a través de sus trabajos, series y personajes más representativos, incluyendo documentos personales y curiosas muestras de su obra en otros ámbitos industriales como la televisión, llibrets falleros y merchandising variado.



B. Aquellas Maravillosas Portadas….

Una visión cronológica de Pumby a través de una cuidada selección de las portadas de sus publicaciones desde 1955.



C. Las Aventuras de Pumby.

Diversos paneles que ofrecen un amplio panorama de la riqueza literaria y gráfica del personaje y su universo animalizado, plasmando igualmente la relevancia que tuvo para la sociedad y la industria del tebeo y del entretenimiento, la obra del autor y su interacción con la cultura popular a lo largo de más de cuarenta años de fértil producción.



ESCAPARATES. Las Décadas de Pumby.

En escogidos escaparates del Centro Comercial Gran Turia se ofrece al público una muestra de destacados objetos de pequeño y gran formato que nos retrotraen a la Valencia de las décadas comprendidas entre los años Cincuenta a los Ochenta.



Décadas en las que “reinó” Pumby en el campo editorial del tebeo español, éxito y popularidad que fueron, sin embargo, compartidos con otras industrias del entretenimiento, aquellas englobadas en lo que se ha venido en denominar la cultura popular: juguetes, álbumes de cromos, muñecos/as, libros, máquinas manuales de cine y, en definitiva, toda clase de peculiares y representativos objetos creando ambientaciones que enriquecen aun más el placer visual que tiene la obra gráfica y literaria del autor homenajeado en la exposición, del que también se muestran diversas planchas, dibujos, bocetos y cuadros originales como asimismo materiales inéditos expuestos por primera vez en esta Exposición – Homenaje.



La muestra posee así un marcado carácter didáctico, recuperando la huella popular que conforma la memoria histórica de nuestra sociedad, haciendo hincapié ante todo en la diversidad y pluralidad del universo infantil.

BIO BREVE

Josep Sanchis Grau (Valencia 1932 – 2011) edificó una de las etapas más gloriosas que ha tenido la cronología del cómic español gracias a su inmortal creación Pumby. Entrañable personaje que, sin duda, ha marcado toda la vida y obra de su autor, desde que en 1955 su nombre encabezara y diera título a una de las mejores, quizás la mejor, revista humorística para niños de la historia de nuestro tebeo, galardonada con el Premio Nacional en 1963, 1966 y 1975 a la mejor publicación infantil en España.



Sanchis publicó el grueso de su obra durante tres décadas en la Editorial Valenciana con miles y miles de páginas y personajes –además de su inconfundible gatito feliz- tan inolvidables como el dinámico Soldadito Pepe, el cascarrabias Mago de Coz, Sandokancio, el Capitán Mostachete, Record Boy, aunque asimismo trabajase para otras firmas como Bruguera (el simpático Robin Robot) o sus innumerables publicaciones y libros de ilustración e historieta para otras editoriales e instituciones, tanto públicas como privadas hasta prácticamente comienzos de este siglo.



Toda una vida dedicada al dibujo, al humor, a la fantasía y a la creación de historias que han cautivado a varias generaciones de lectores.



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javiergay@msn.com

Gestor Cultural de A.P.I.V. - Asociación Profesional de Ilustradores de Valencia

busquets@dreamers.com

Flash-Back Producciones

“…when rock and roll dreams come through…”

Capitán Trueno


Os ofrecemos a continuación un artículo escrito por el prestigioso estudioso del tebeo español Tadeo Juan aparecido en el Diario Levante el 14 de Octubre de 2011, en el que pone las cosas en su sitio bajo su particular punto de vista.


CAPITÁN TRUENO

El tebeo que inmortalizó el valenciano Miguel Ambrosio Zaragozá, según un mediocre e inseguro argumento y peor guión (a mí todos los guionistas con los que he trabajado, desde Federico Amorós -acuarelista y escritor- me han dejado el camino libre para interpretar su trabajo", según decía y dejé escrito, el propio Ambrós. Igualmente he dejado reflejado en cartas publicadas en Comicguia (visitar la Biblioteca Valenciana) y otros medios de comunicación, dibujaba para los niños, y creía en ese argumento como de una edad sin dudas.
Ambrós.

Asimismo, para mayor claridad resumo lo que está escrito en la entradilla de la historieta y su uso. 1873-2000 Atlas española de la cultura popular: Mora, Víctor (Víctor Mora Pujadas. Barcelona, 1931. Guionista, dibujante traductor, periodistaÉ Etc. "Pero se estableció como guionista de fecunda y popular imaginación, aunque repetitiva y tendente al autoplagio. (sic)"

El éxito, como vengo diciendo todos estos años, fue del valenciano Ambrós, el cual valencianizó su apellido, después de crear con Amorós El jinete fantasma, en 1946.

Diez años más tarde, cuando la censura, el cansancio y los problemas con la Editorial Valenciana, hicieron que El guerrero del antifaz, la obra en serial en tebeos con mayor tirada reconocida y escondida (hasta los años 70 se podía completar la colección con diferentes precios en portada) hicieron que Ambrós con su mágico arte, sobre todo en la conexión entre viñetas, flexibilidad y soltura gráfica, ya en su mejor momento después de su trabajo para la grafiada en el mencionado El jinete fantasma, irrumpió en los kioscos, lleno de frescura, de talento y arte gráfico por doquier, bien con conjunto o por separado, consiguiendo un público ya un poco apático, pues 1956 era la época ñoña del tebeo español, renaciera aceptando a un patriotero español acaparando el bienestar de los 60, y que en vez de Arroz y tartana, empleaban el 600 y la tortilla de patatas.

La Editorial Bruguera que no se perdía una, sacaba Sissi, y este cruzado mercenario estaba en la cruzada matando moros a diestro y siniestro bajo el dibujo del comunista don Miguel Ambrosio Zaragozá, quien dejó huella de su talento y socarronería, pensando en los hombres del mañana, después, cuando el éxito era absoluto, un tal señor González le obligaba a usar ayudantes que destrozaban su trabajo, o emplear los rostros, lo que no duró mucho pues, Ambrós, ni corto ni perezoso, mandó al director editorial (?) señor González a "hacer puñetas" (sic) y dejó la editorial.

Trabajó para Inglaterra un tiempo y no mucho más tarde lo reclamó la Bruguera, pero Ambrós ya no quiso tomar, o retomar, El Capitán Trueno, aunque realizó algún que otro episodio y, por otra parte, ilustró algunos libros.

Para la película muy "valenciana" me remito a la clarividencia de Carles Recio, Levante-EMV, viernes 7 de octubre del corriente mes, página 59.

Y en cuanto a soñar despiertos, no nos hace falta los "efectos especiales" de los computers y demás máquinas que ya están en todos los filmes e, incluso, en hogares.

Para terminar quiero dejar constancia de la gran pérdida que fue este serial para profundizar en la historia de España, cosa que no desperdició El guerrero del antifaz, superior en todo: argumentos y temas cruzados y con un motivo para matar, para vengar a su madre violada.

Tadeo Juan

Enlace interesante: Entrevista a Ambrós.

La aventura radiofónica de Diego Valor






 

Aunque escribir una crítica reseña decente, y sólo eso, parezca en principio un trabajo fácil y algunos lo hagan parecer tarea sencilla, la realidad nos demuestra que la cosa es algo más complicada de lo que se preveía. Escribir una buena crítica está sólo al alcance de unos pocos escogidos que gozando de un cierto estilo, tienen muy claros ciertas premisas básicas. El crítico se enfrenta al tebeo con varios retos ante él, ya que hay muchos factores diseminados a lo largo del camino que pueden hundir la empresa.

Antes incluso de ponernos a intentar escribir una crítica, tenemos que pensar en algunos aspectos de está. ¿Porque deseamos escribirla? ¿A quien va dirigida? ¿Que tipo de crítica pretendemos hacer?

Nuestra afición a escribir sobre tebeos no ha nacido por generación espontanea, sino que ha recorrido un camino más o menos largo desde lectores pasivos, activos, y por fin fans. La primera pregunta es retórica por supuesto, este no es el lugar adecuado para argüir los motivos o preferencias para llevar adelante semejante acto, pero al menos debemos poder discernir el impulso que nos mueve a comentar para bien o para mal un tebeo, sea por lo mucho que lo disfrutamos, padecimos, lo indiferente que nos dejó o quizá por la obligación contraída con alguien, factor este que suele tener una amplia cuota de influencia.

Antes de abordar la concepción de una crítica debemos saber quienes nos leerán, no es lo mismo tener una columna en una revista de información general, que en un diario o en un fanzine especializado. Cada uno tiene un tipo de público que en el algún caso se puede mezclar pero que evidentemente no se puede tratar de la misma forma.

La última pregunta ¿cómo debemos enfocarla? No es lo mismo pretender simplemente informar de como es un tebeo sin hacer juicios de valor que catalogarlo, es decir ponerle una "etiqueta", y aquí es donde comienza el berenjenal donde sin darnos cuenta nos hemos metido.

Así que intentaremos contestar a las preguntas que planteamos: ¿Porque deseamos escribirla? Sencilla y simplemente porque nos apetece recordar a la que fuera una de las más celebradas series de ciencia-ficción de la historieta española, y creemos que ahora que se cumplen los 50 años de su aparición es el momento idóneo. A quien va dirigida? A todos cuantos están interesados en nuestro tebeo de posguerra. ¿Que tipo de crítica pretendemos hacer? Una cosa es el tipo de crítica que pretendemos hacer y otra es la que nos salga.

La aventura radiofónica de Diego Valor


                           

                     
                           

Antes de que los receptores de la televisión se convirtieran en los reyes de los hogares, teníamos la radio…

La radio cubría un más amplio espectro genérico: concursos, sermones morales, consultorios, música en directo, corridas de toros y en las horas de mayor audiencia…. Las radionovelas, verdaderos programas estrella de la época, seriales melodramáticos (antecedentes del moderno culebrón) diseñados expresamente para un publico femenino y que fue el género más exitoso de la Edad de Oro de la radiodifusión española en las décadas de los 40 y 50.

Otros temas gozaron también de gran popularidad, como el género policiaco: Taxi Key o El Criminal nunca paga y el western con Dos hombres buenos. Pero la más recordada por la chiquillería de los años 50 fue una serie de ciencia-ficción: Diego Valor



Diego Valor, El héroe del espacio protagonizó un serial de la Cadena SER que se prolongaría por cuatro temporadas, desde finales de 1953 hasta junio de 1958, con los títulos de Diego Valor, Diego Valor y el Príncipe Diabólico, Diego Valor y el Misterio de Júpiter y Diego Valor y el Planeta Errante. Fueron un total de 1200 episodios, que se emitían a las doce del mediodía, en su arranque, para continuar al poco a las siete y cuarto de la tarde, inmediatamente después de Dos hombres buenos.

En 1950 se inició en nuestro país la publicación de la revista de narrativa gráfica británica Eagle, que obtuvo una excelente respuesta por parte de los lectores. De todas las series aparecidas en la publicación, la que alcanzó más popularidad (tenía honores de portada) era Dan Dare, Pilot of the Future, protagonizada por un coronel de la Flota del Espacio, en lucha contra el tiránico gobernante de Venus: Mekon. Creada por Frank Hampson que, además de un notable dibujo, contaba con un cuidado trabajo de documentación con la creación de unos convincentes escenarios. años, resulta excepcional ya que su protagonismo adquiere visos de con los varones de la tripulación y aún con el mismo protagonista y aunque, como era de esperar, su relación con él, acabará en idilio amoroso.

A su llegada al planeta Venus, los viajeros terrestres se encontrarán con tres razas: los brutales wiganes (de color verde), quienes liderados por el Gran Mekong, dominan prácticamente el planeta; los artiles, más inteligentes (sic) pero poco dotados para la guerra, que resisten con dificultad los intentos de conquista por parte de los wiganes, que pretenden extender al Universo entero; los atlantes, teTal fue su éxito, que Radio Luxemburgo inició en Julio de 1951 hasta mayo de 1956, una adaptación radiofónica.

Adaptado a los gustos nacionales, Dan Dare se convierte en Diego Valor y Como era habitual en la época, Diego Valor era un español nacido en el año 2000 y también era militar, eso sí, con menos graduación que Dan, si éste era Coronel Valor se quedó en Comandante. Adquiridos los derechos por los responsables de Radio Madrid, el serial se convirtió de inmediato en un éxito multitudinario.

Valor, héroe admirado por toda la humanidad, emprende viaje a Venus.


Entre los miembros de la tripulación hay una mujer, Beatriz Fontana, una mujer inteligente y capaz (científico y piloto espacial), quien comparada a otras heroínas del tebeo de aquellos rcera raza de origen terrestre, sometidos a la esclavitud por los wiganes.

Como es de suponer, Diego Valor se pondrá del lado de los artiles y con su colaboración (no hay nada como un hombre de la Tierra, y si es español mejor) conseguirán derrotar a los wiganes tras una gran batalla en la Luna. Pero sus hazañas no se detendrán ahí y el comandante Valor aún tendrá que correr posteriormente muchas más aventuras por nuestro Sistema Solar...



Los guiones del programa y de los cuadernillos eran obra de Jarber, seudónimo de Enrique Jarnés. Para la sintonía se utilizaba un himno compuesto ex profeso por Rafael Trabuchelli y música de Prokofiev, El amor de las tres naranjas. El primer actor que interpretó a Diego Valor fue Eduardo Lacueva, sustituido pronto por Joaquín Peláez, su voz definitiva. El papel de su amada Beatriz Fontana corrió a cargo de Juanita Ginzo, en un principio, seguida por Alicia Altabella y María Romero. Los restantes personajes fueron interpretados por Javier Dastis, Fernando y Daniel Dicenta, Encarnita Plana, María Jesús Cuadra, Rafael Fúster, Julio Montijano y Mario Moreno, entre otros actores de Radio Madrid.

La buena acogida de los oyentes posibilitó el traspaso del personaje a otros medios: los tebeos, un efímero programa de televisión y varias temporadas de teatro, con el propio Eduardo Lacueva como primer actor



La versión en historieta fue publicada por la Editorial Cid, empresa relacionada con la SER, dibujada por el tandem Adolfo Álvarez Buylla y Bayo (seudónimo de Braulio Rodríguez), y constó de 124 números; la segunda, de 1957, sólo tuvo 44 números y es obra de Buylla y Jano, con el autor original, Jarber.

Diego Valor, Beatriz Fontana, Portoles y Laffite: personajes que nos hicieron soñar en los años 50 y que ahora hemos querido recordar. Continuará.

Manuel López



Bibliografía consultada:

BAREA, Pedro, La estirpe de Sautier. La época dorada de la radionovela en España (1924-1964). El País-Aguilar, col. Visto y Leído. Madrid, 1994.

DELHOM, J. M., NAVARRO, J., Catálogo del tebeo en España (1915-1965). Club de Amigos de la Historieta. Valencia, 1980.

VÁZQUEZ DE PARGA, Salvador, Los cómics del franquismo. Ed. Planeta, col. Textos. Barcelona, 1980.


A la bibliografía aportada por Manuel López hay que añadirle los dos magníficos volúmenes dedicados a Diego Valor dentro de la coleción Cuadernos de la Historieta Española escritos por Fernando Bernabón, los cuales tuvieron sendos pormenorizados análisis en Voto a bríos.


El loco Carioco


Memorias de mi infancia
"El Loco Carioco"

El franquismo fueron dos ojosvigilantes, atentos a cualquier desajuste

Comoseñala Manuel Valero, siempre había alguien al lado que te vigilaba. Todos eranvigilados y en todos arraigaba esa turbia sensación de saberse escrutados. Sevigilaba en las Iglesias, en las escuelas, en las fábricas, El niño vigilaba,el cura vigilaba. En los cines se vigilaba… No faltaban ojos y oídos y lenguasruinosas que barriesen la jornada laboral para informar luego que ni un sólooperario se había saltado el Fuero del Trabajo.
Enlos paseos, un traje de pana ambulante cruzado en bandolera por una cinchasobre la que iba prendida una chapa ovalada, vigilaba aburridamente que la víapública fuera transitada conforme a los cánones de las buenas costumbres. A lallegada del tren hombres camuflados husmeaban el trajín de viajeros, quienes suben, quienes bajan, y habíapolicías a las puertas de los cines en lo que había los grandes besos, las grandesmanipulaciones, en las últimas filas de los cines: pero podía aparecer elacomodador, enfocar la linterna y mostrar al señor que lo acompañaba: policía(en cada local solía haber una gente de servicio). 

Losespañoles de esos años vivían en una sociedad en la que no se podían tomar demasiadasdecisiones libremente, ya que eran la Iglesia y el Estado quienes determi-nabanen nombre del pueblo. Eran tiempos de miseria y hambre para las clasespopulares mientras que los grupos dominantes volvieron a ser los que poseíanriquezas. La dictadura franquista fue un régimen muy autoritario, en el queimperaba el inmovilismo y el conservadurismo. Un sistema que influíafuertemente en las relaciones sociales, relegando a las mujeres al papeltradicional.
Eneste estado de cosas el humor, la historieta de humor fue, durante años,  un dedo en el ojo del vigilante.
Unode esos dedos en el ojo del vigilante fue, sin duda alguna, el de Carlos Conti,uno de los más sobresalientes colaboradores de la Revista Pulgarcito.
Lashistorietas de su más celebrado personaje, El loco Carioco, son o bien las deun hombre cuerdo en un mundo loco, u un hombre loco en un mundo loco. La locuray la irracionalidad están siempre presentes en sus historietas.

Muchasson las historietas que presentan el absurdo como forma de humor. Sin embargo,El Loco Carioco tal vez aparezca como el ejemplo más claro. El absurdo en lashistorietas de Conti se manifiesta por la caricaturización, lo grotesco y elirracionalismo de la situación de su personaje.
Contifue un historietista inteligente que desmontó, a golpe de carcajada lairracionalidad que se vivía. La risa y la descripción del absurdo ayudaron asocavar muchos de los elementos de la cotidianidad de la posguerra
Sirvan estas líneas para llamar la atención sobre uno de los historietistasmás interesantes de nuestra historieta. La obra de Carlos Conti contienetrabajos de valor que cualquier interesado en ese periodo sabrá apreciar, comoexpresión artística, como testimonio de cultura, aptitudes y comportamientossociales de la época. Por desgracia la obra de este autor es de las menosreeditadas, debido al conservadurismo de los editores, que les lleva a repetiruna y otra vez los clásicos de siempre o los autores de moda, relegando alolvido aportaciones tan imprescindibles como las de Conti.

Manuel López

En este enlace podemos acceder a otro trabajo sobre Conti que complementa al que acabamos de leer, también por Manuel López

Nené Estivill (2). Historietas olvidadas

Historietas Olvidadas

En los anaqueles de bibliotecas, en las manos del tiempo, duermen historietas olvidadas. Dibujos,  textos… ya muy poco visitados por los lectores.

No resultan infrecuentes las historietas geniales pero poco apreciadas, e incluso desconocidas, que por estar fuera de sincronía con los gustos de su momento, o con la disposición de sus contemporáneos para apreciar su diferencia. A veces el efecto es sutil y no implica el desdén o el destierro sino la mera incomprensión por el escaso acuerdo con las definiciones de narrativa grafica vigente. Ello propicia que se lea como algo que, acaso, no son. 

Estas historietas, especialmente atractivas por su cercanía, de los últimos cuarenta o cincuenta años, porque todavía es posible imaginar el contexto en el que aparecieron, asombrase por la persistente ceguera de Ediciones B, porque  esas historietas  no  tienen sucesores: porque las “grandes corrientes del cómic” van por otro lado, y acaso su singularidad, entonces, sea irrecuperable. Uno de los casos más flagrantes es la de Agamenón de Nené Estivill, que no ha merecido una reedición. Las historietas de Agamenón merecerían rescatarse del olvido, reeditarse…
Las historietas de Nené Estivill, finísimo paladín del humor, se asoman a la faceta más ridícula de los tópicos de la vida rural. La cotidianeidad en que se desenvuelven sus personajes, seres en que el lector reconoce de inmediato como corrientes y familiares.
Destapa de manera entretenida- la interioridad tantas veces secreta y siempre absurda de ese problema sin resolver que es nuestra curiosa especie. Cínico, malévolo, con su dosis exacta de sadismo –en el cual parece deleitarse-. Nené Estivill consigue que, desde las primeras historietas, la atención del lector quede prendida hasta llegar al final sorprendente de la peripecia de cada una de ellas... y vuelta de nuevo a comenzar. 

Nuestra historieta tiene una historia y en el conocimiento de esa historia radica la llave que permite entender la historieta actual.

Me parece injustamente olvidada la historieta humorística realizada durante los años 40/60 ya que muchos casos siguen estando vigentes pese a los años transcurridos.
Creo que hay en la historieta una especie de manía por lo que está de moda o es políticamente correcto en el momento. Se leen ciertas cosas porque queda bien leerlas. Yo no sabría decir si esto es propio de la cultura española. Parte de la culpa de esto la tienen los editores. Están buscando la novedad, y no se dan cuenta de que la historieta de humor de los años 50/60 es enormemente rica. Se olvidan de ese tesoro inestimable que tienen detrás.
Si yo pudiera hablar con los editores, les diría que podrían hacer una excelente colección con autores injustamente olvidados. Hay muchas historietas que pueden tener una circulación limitada en algunos sectores, pero si se piensa en los lectores en general la cosa es muy distinta”.
No son los lectores sino las épocas (esto es, los lectores de hechos, no de historieta) los que envían al desván las historietas que en algún otro momento fueron notorias. Una época las encumbra, otra las olvida, otra puede aún volverlas a contemplar.
La justicia es caprichosa y su esencia es el derecho a ser injusta. Hasta que los ejemplares sobrevivientes se vuelven  clásicos. Son  las injustamente olvidadas  porque eran muy buenas y ahora para que vuelvan hay que desenredarlos de los anaqueles del olvido.
País amnésico, se diría, es el nuestro. Tal vez no difiera demasiado de otros, tal vez incluso estemos mejor que otros, pero cuando uno ve la manera en que en otras culturas se cuidan las obras de sus creadores, y se compara con el abandono en que dejamos a las nuestras, no se puede menos que sentir pena.
De ahí que sea posible hablar de obras completamente olvidadas que esperan que alguien se acuerde ellas. Y no me refiero a autores menores, sino a autores realmente valiosos, que en cualquier otro país ya contarían con sus buenas reediciones. Pienso, por ejemplo, en la "generación del '40", y quizá más injustamente aún, en los historietistas que surgieron en los 60, que conformaron un grupo sin parangón en la historieta española de la época. La lista de autores olvidados es enorme. Creo que la explicación de esto tiene que ver con un proceso que se ha acelerado en los últimos años, asentado básicamente en la tremebunda invasión de Superhéroes y Manga que padecemos.
Sin embargo, si nos acercamos a la historieta de esos años, no podremos menos que sentirnos fascinados por unas historietas sostenidas por un doble registro: la necesidad de narrar, en clave de humor y la necesidad de sentirse vivos.
El tema de los "desencuentros" entre la historieta que se hizo en esos años y la que se hace actualmente no es nuevo: sin ese desconocimiento no se producirían los "descubrimientos" de obras y  autores, quiero decir, las reediciones de autores olvidados o poco conocidos que  sorprenden a críticos y lectores cuando aparecen. Sucede que hay historietistas que uno frecuenta o disfruta, y que por una u otra razón no están ocupando la escena o no forman parte de lo que a los críticos les interesa reseñar.
Un nombre que me parece que ha desaparecido del campo de atención de la crítica y de los lectores en general es el de Nené Estivill, con una obra de primer nivel que tiene personajes como La terrible Fifí y Agamenón.  
En la Editorial Bruguera confluyeron varias generaciones de dibujantes. Ambas trajeron a la revista sus propias ideas y obsesiones. Mientras tanto, dieron acceso a una nueva generación que convivió con ellas y que llamaron a la puerta de la Editorial lo que comportó, como espacio propicio,  la expresión de estas nuevas presencias generacionales. El relevo generacional implica el acceso significativo de nuevos nombres y edades a la Editorial. Nené Estivill forma parte de esos nuevos nombres que se incorporaron a la Editorial en la década de los 60.
Lejanos quedan ya los tiempos de la primera aparición de Agamenón en la revista Tiovivo. Dibujos y palabras se daban por fin la mano para un objetivo común: entretener.
Nene Estivill nos presenta con Agamenón, una colección de historietas que redefinen el concepto de entretenimiento historietistico alejándole de los insípidos cánones de del tebeo infantil a través de la observación satírica de las costumbres de la sociedad rural. Agamenón posee todo lo que uno espera de una historieta: una sabrosa premisa, una escalada de situaciones hábilmente coreografiada y aderezada de slapstic, geniales personajes secundarios y el gusto impecable por el absurdo. Todo ello puesto al servicio de una historia cuyo tema central son los aspectos  de la vida comunal de una pequeña localidad un tanto reacia al progreso tecnológico y social. Una historia en la que uno enseguida se percata de que nos encontramos ante un palpable y encomiable homenaje hacia aquel tipo de vida rural. Mediante un juego de situaciones y personajes, Nene Estivill utiliza el surrealismo como aspecto doméstico, coloquial y costumbrista.
No es malo conocer nuestro pasado. En el caso de la historieta española, hay, como en todo, buenas y malas historietas, pero el rescatar unas y otras me parece estupendo. No podemos renegar de nuestra historia, y yo no lo hago. Las historietas españolas de hace 60,50, 40, 30 o 20 años merecen todos mis respetos.                    

   Manuel López                                                            

Nené Estivill, autor de Agamenón y la Terrible Fifí


Memoria sentimental en blanco y negro

“Nené Estivill”
En 1957, dos años después de su salida de las cadenas de montaje italianas sale el primer 600 fabricado por Seat. En 1956 se había aceptado la primera petición para este coche, pero la demanda se desborda. En 1958 el plazo de entrega previsto es de cuatro años. En 1960 el plazo de entrega es de "tan sólo" un año. El 600 fue sin duda algo que cambió a España. El cambio de mentalidad que supuso este coche fue cósmico. Sin duda alguna el 600 fue uno de los logros del anterior régimen y, también sin duda alguna, el 600 contribuyó a anticuarlo. La gente se sentía más libre, viajaba más, salía al extranjero, el español perdía parte de sus complejos de paria, y empezaba a pensar que tampoco éramos tan diferentes.

AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS
Nostalgia, recuerdos, vivencias, descubrimientos, curiosidad. Tal vez por eso nunca mueran. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Son los años 60
Mujeres con pantalones de campana o faldas cortas. Hombres con el pelo largo. De ellos fueron los años sesenta.



Del Pop y del arte, de Los Beatles y los Rolling. Todos ellos, con sus movimientos, hicieron los sesenta. Todo eso y los seiscientos, los primeros televisores en blanco y negro. Esos años, los sesenta no volverán.

La juventud en los años sesentas se identificó por su necesidad de divertirse, de identificarse con una moda de vestir y por su fuerte deseo de salirse del esquema y provocar un tremendo cambio social, dejando cada vez más atrás el hábito de los tebeos. Nuestra mente estaba ocupada en otros menesteres tales cómo pedirle a menganita si quiere venirse al cine el próximo fin de semana.  Atrás iba quedando la vieja España que contó tan solo con unas pocas hadas bondadosas: tres de ellas, quizá las más capaces de traer alivio al desconsuelo y el hastío de tantas horas, fueron la radio, el cine y los tebeos.



La radio, el cine y los tebeos como referencia inmediata para sobrevivir. La influencia de los autores de esos años en los autores actuales, es tan rica como inconfundible. Eran unos autores, que tenían lo que había que tener con talento, humor, sencillez, ternura y una melancolía sana para que  la tristeza de  la realidad  imperante, fluyera con sinceridad sin aburrir


Uno de esos autores fue Alejandro Santamaría Estivill, más conocido como Nené Estivill (Pontevedra 1926), creador de personajes como: Cañete Camarrón, El malvado Dr. Cianuro y su ayudante Pandero, La Terrible Fifí y Agamenón.


Fifí y Agamenón dos de los más importantes y carismáticos personajes de la historia de la historieta de humor en nuestro país. Estivill, como todo genio y como todo innovador, quizá tendrá sus detractores. A ellos, si leen estas líneas, les recomiendo que cojan cualquiera de las historietas de Agamenón o de Fifí, y que la lean con detenimiento, puesto que, lograrán captar uno de los humores más inteligentes de nuestra historieta posbélica, son unas historietas realizadas con una ironía atroz. Destaca en la obra de Nené Estivill, el gusto por la cuidada ambientación, sumamente exquisita.

Agamenón
Agamenón es un mozo brutote y bonachón, un tanto cerril, gran comedor, fuerte y duro. Sus historietas reflejan, con cierto romanticismo, una España campesina que fue desapareciendo poco a poco, con la emigración progresiva de los pueblos a lo largo de los años sesenta.


La terrible Fifí
Fifí es una niña mala con premeditación y alevosía, tremendamente inteligente y astuta, perteneciente a una familia de la burguesía acomodada. Las historietas de Fifí hacen gala de una descomunal mala uva. Escudándose en su condición de “niña indefensa” logra siempre evadirse del más que merecido castigo.
En el mundo de la historieta hay personajes cuya fama excede a la de su propio creador, personajes que por una u otra causa parecen cobrar vida propia. Este es el caso de La terrible Fifí y muy especialmente de Agemenón. Sus historietas resultan sorprendentemente frescas y dinámicas, teniendo en cuenta los años de evolución plástica que nos separa de ellas. Pero el talento narrativo y gráfico de Nené Estivill mantiene vivo el producto, incluso tantos años después. Sus páginas demuestran un nivel de talento gráfico supremo (incuestionable) y una imaginación deliciosamente divertida.
Nené Estivill trata con valentía el medio, a través de una penetración cargada de vitalismo con pinceladas de cariño y toque creativo. El modo y la vehemencia con que afronta su compromiso con la viñeta, son factores decisivos a la hora de comprender la personalidad de este autor, un historietista en el más puro ejercicio del término.

Son unos recursos que pasan desapercibidos por estar sabiamente utilizados son los que marcan la diferencia entre los historietistas del montón y los historietistas de altura, de verdadera raza. Nené Estivill, por su creatividad y originalidad en todos los aspectos, destaca por encima de la media. El tebeo ha entrado en una dinámica sin el atractivo y la capacidad de seducción del tebeo hoy llamado clásico, que más que convencer a cientos de miles de lectores, los ganó y los reclutó para su causa como si de cruzados se tratara, merced al buen hacer de aquellos autores. Quiero invocar desde las tinieblas del olvido a Nené Estivill y ojalá sirviesen estas líneas para divulgar el papel que le corresponde a este artista dentro del mapa de nuestra cultura popular (historieta)

Manuel López

Hotel Dorado, un estudio homenaje a los personajes de 13 Rúe del Percebe.


Si hace unos días escribíamos unas líneas referidas al libro Entre la Media luna y la Cruz de Juan Ramón de Luz, inspirada en El Guerrero del Antifaz, hoy vamos a hacer lo propio con otra obra basada en otro no menos conocido cómic; 13 Rúe del Percebe. El libro en cuestión es Hotel Dorado de Alberto Gimeno.
Alberto Gimeno nos da a conocer en esta novela el pasado y las motivaciones de los principales protagonistas de la popular historieta.  Algunos de estos personajes son en algunos casos, una parodia de la misma parodia. Gimeno  los retuerce,  los humaniza y nos los presenta con una profundidad que no conocíamos, puesto que en las viñetas originales cada uno se limita a interpretar su chiste con el que nos hace sonreír, pero que debido a la propia naturaleza de inmediatez del chascarrillo nunca se había planteado  el trasfondo de estas actuaciones.
¿Por qué se comporta de la manera en que lo hace cada uno de los personajes? ¿Cómo llegaron al edificio? ¿Qué relaciones existen entre ellos? ¿Cuál es su trayectoria? ¿Por qué todo el mundo aguanta los “engaños” del tendero y sigue acudiendo estoicamente a la tienda? ¿Por qué hay un individuo viviendo en la alcantarilla?  Estas y otras preguntas se resuelven en el relato.
A pesar de convivir en el mismo edificio, cada uno vive su vida en compartimentos estancos, con una casi nula relación con los demás personajes en el tebeo. Por ello era necesario un hilo conductor, un lazo de unión entre la variopinta fauna que ocupa el inmueble para contar la historia que Gimeno nos presenta. Tal nexo no es otro que Walter, un americano en viaje de negocios, que por casualidad viene a parar al famoso edificio donde queda atrapado por diversos motivos y donde además, dejándose llevar por los acontecimientos, termina interactuando con la mayoría de los moradores del bloque.  
El sastre es tan incapaz e inútil como en el comic. La solterona amante de los animales es mostrada exageradamente puritana y con ciertos problemas derivados de su olor corporal, el ladrón de poca monta tiene vinculación con el caradura de la azotea que sortea a los acreedores con descaro. El veterinario nos cuenta sus inverosímiles aventuras a la vez que también hace de médico cuando es necesario. Uno de los principales papeles está reservado a la dueña de la pensión, cuyos impersonales inquilinos en el comic, están en el libro dotados de personalidad, cada uno con sus propias inquietudes, con su propio pasado, pero estableciendo entre ellos una especie de camaradería derivada del padecimiento compartido por haber convergido, cada uno por diferentes circunstancias, en aquella mísera pensión. Otros personajes capitales son la madre de los temibles trillizos quienes constituyen una nota de humor en medio de tanta miseria, y la hermana mayor de los mismos, quien se enamora del protagonista, Walter.
La acción se desarrolla en la Barcelona y por extensión en la  España de los años sesenta, con lo que ello conlleva. El libro retrata a la sociedad de la época acertadamente, destacando la pobreza, el sometimiento, el miedo y la esperanza.
En definitiva, una novela muy aconsejable, no sólo para los seguidores de 13 Rúe del Percebe, sino también, por su calidad intrínseca, para cualquiera que disfrute con una buena lectura como la que Hotel Dorado nos proporciona. Nunca volveré a ver a la famosa creación de Ibáñez con los mismos ojos que antes.
                           Francisco Ibañez, el "arquitecto" del  edificio.
                                    Una curiosa maqueta.

 Enlaces recomendables:

El Jabato. Tomo III. Cuadernos de la historieta española.


Por fin en nuestras manos la tercera parte de la trilogía dedicada a El Jabato dentro de la colección Cuadernos de la historieta española. En la línea de los anteriores, con los que forma una unidad, continua la numeración del tomo II, por tanto comienza en la página 373 y termina en la 558. De esta manera se obtiene manejabilidad, lo que se agradece, porque siempre es más cómodo para el lector tener 3 libros de no muy extensa paginación que si se tratara un único y grueso volumen. También está el asunto económico, ya que es más fácil adquirir poco a poco estos ejemplares que hacer un desembolso más significativo, en el caso de que fuera un solo volumen, que sería mucho más caro lógicamente.

Este tercer volumen comienza presentando y analizando a los principales de la serie (continuando donde se quedó en el segundo volumen).

A continuación el autor hace un estudio del paso de El Jabato  por la publicación El Capitán Trueno Extra una vez clausurada su propia colección, como un último intento de tener al personaje vivo en el mercado.

En la siguiente sección, sin duda la más jugosa del libro, y que ocupa el cuerpo central y principal del mismo, desde la página 397 hasta la 515, Fernando Bernabón se detiene a glosarnos la vida y la obra de los principales creadores y artífices de las aventuras del Jabato. Para ello ha realizado, en algunos casos, una concienzuda labor de investigación, ya que algunos de estos esforzados del tablero de dibujo habían quedado en el más triste de los olvidos. Como decía, además de las notas biográficas de rigor, se nos ofrece de manera extensa y detallada la obra desarrollada a lo largo de su vida aparte de su relación con El Jabato de cada uno de estos autores, lo que constituye una valiosa fuente de información y de consulta.

Los autores en cuestión estudiados en el presente volumen son: Víctor Mora, Darnís, Luis Ramos, Jaime Juez, Arriazu, Carregal, Martínez Osete, Collado, Margalef, Buylla y Casanovas.

El siguiente apartado del libro está dedicado a su trayectoria editorial, curiosidades, merchandising, etc.

Por último, como colofón final, unas fichas técnicas de las distintas colecciones del Jabato, así como un listado de los títulos de todos los episodios.


Para más información y pedidos, pasaros por el blog de Cuadernos de la Historieta Española.