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EL GUERRERO NARIFAZ
Dime quien soy, de Julia Navarro
El Guerrero del Antifaz reeditado. Entrevistas a Manuel Puerto y a Manuel Gago.

BANG. Boletín informativo 32-33.
Con motivo de la publicación en el blog de Comics Compartidos de los primeros ejemplares de la reedición a color de El Guerrero del Antifaz de 1972, hemos creído oportuno exponer aquí un estudio sobre tal reedición, publicado por el fanzine BANG nº 32-33 con fecha de Mayo-Junio de 1972, o sea, con la colección recien comenzada a publicarse.
El dossier consta de un artículo de presentación con la opinión de José Pérez Casado acerca de la reedición, una entrevista a Manuel Puerto, dueño de la Editorial Valenciana y otra a Manuel Gago, en la que ambos nos presentan las expectativas que tiene cada uno sobre esta reedición además de otros datos de sumo interés.
El día 5 de Junio de 1972 se ha puesto a la venta el nº1 de la reedición de El Guerrero del Antifaz. Con cuatro números en la calle redactamos unas páginas de aproximación primera. El tebeo se presenta en cuadernos verticales de 16 páginas a todo color más cuatro de cubierta. Tamaño 26 x 18,5 cms. Portadas dibujadas expresamente por Manuel Gago. Precio. 12 pts. Categoría “publicación juvenil”. Se complementa, en la retiración de cubiertas, con historietas de humor. Publica. Editora Valenciana S.A.,(por amabilidad de la cual nuestros suscriptores reciben el nº1 como obsequio).
Reflexión provisional ante la reedición.- La alteración de contenidos. Eliminación de viñetas, alteración de textos (reconocible en los primeros cuadernos por la distinta rotulación), modificación del dibujo en algunas viñetas, etc., que mutilan gravemente el ambiente que Gago creara en 1944 para su héroe, obligan a preguntarse por la validez de una reedición que deja de ser tal, por estos cambios, para aparecer, simplemente, con una nueva edición de un material viejo.
El producto actual se presenta, pues, como híbrido a través de los condicionantes de la edición, y obliga a plantearse una pregunta a la hora de la recensión: ¿cómo juzgar esta edición, con el criterio benevolente del recuerdo ante el tebeo de un tebeo procedente de nuestra infancia o más bien con el criterio exigente que nos impone el alto nivel que hoy ha alcanzado la historieta española? La posible respuesta se corresponde con la pregunta: ¿a quién se dirigen las reediciones comerciales de material antiguo; al público nostálgico o al público joven actual?
Habla Editorial Valenciana.
La inmediata novedad que supone la reaparición del Guerrero del Antifaz nos lleva a cubrir la información directamente, recogiendo las palabras del editor y del autor de este personaje. ¿Qué intenciones, qué propósitos animan hoy a Editorial Valenciana?¿Por qué vuelve a editar los cuadernos del guerrero?¿Qué piensa Manuel Gago respecto a esta edición? Son preguntas cuyas respuestas nos interesan e imaginamos interesan también a los lectores.
Hablamos ahora con don Manuel Puerto, gerente de la editorial.
José Pérez Casado.- ¿Podría usted decirme el por qué de esta reaparición?
Manuel Puerto.- El por qué es quizás un poco nostálgico, puesto que es uno de los primeros personajes de cómics y en su época obtuvo un éxito importante, llegando la publicación a alcanzar las más altas tiradas, pues se legaron a imprimir en los buenos tiempos de este personaje hasta 130.000 ejemplares. Tenga en cuenta que le hablo de 1944/45, puesto que la aparición de esta revista en el mercado fue el 24 de Octubre de 1944.
P.C.- ¿En qué público piensan ustedes, con qué publico esperan contar a la hora de esta reaparición?
M.P.- En realidad, esta colección estaba dirigida a lo que actualmente llamamos público juvenil. Ahora se ha buscado reeditar la colección modificándola lo menos posible, dándole pues, el carácter que tenia en principio, pero cambiando cosas, poniéndolas al día como es por ejemplo la rotulación, el cierre de viñetas, fondos de manchas negras, eliminando cosas no por desvirtuar la colección, sino por mejorarla. El público que nosotros buscamos es el público que ya conoce al Guerrero porque en su juventud lo leyó y actualmente este mismo público nos pide este personaje porque le gustaría volver a leerlo. Hay muchas personas que han coleccionado los títulos del Guerrero y ahora les faltan número que es imposible encontrar. Es a estos señores también y, sobre todo, al público actual que desconoce por completo lo que era este personaje, a quienes nos dirigimos.
P.C.- O sea que ustedes buscan un mercado ambivalente el nostálgico y el actual. Bien, ¿podría comentarnos la presentación, el por qué del color?
M.P.- El color porque actualmente las revistas, por exigencias del mercado, han de estar bien presentadas, sobre todo en un buen papel blanco, a color y con un formato interesante, lo que nos ha hecho cambiar el que originariamente tenía el Guerrero, apaisado, por el vertical. El cuaderno actual lleva 16 páginas interiores con cubiertas de couché a todo color.
P.C.- ¿Y las portadas?¿No sería posible respetar las viejas portadas, con todo su sabor?
M.P.- No, las portadas antiguas no se pueden respetar porque no dan la proporción y sería muy difícil el acoplarlas al nuevo formato. Entonces, con el mismo tema incluso, Manuel Gago nos está dibujando nuevas portadas. Respecto al contenido, al ser mayor la capacidad de estas 16 páginas verticales, daremos en cada cuaderno actual 2 ó 3 de los antiguos.
P.C.- ¿Cree usted que el público responderá al esfuerzo editorial que realiza la Editora Valenciana con el nuevo lanzamiento de las aventuras del Guerrero del Antifaz?
M.P. – Sí, francamente creo que responderá todo el público que ya conoció, en su época, a este personaje y que también será un éxito entre el público más joven pues se trata de un personaje que no está desfasado en la actualidad, máxime estando ahora en candelero la resurrección de viejas glorias y teniendo en cuenta que este personaje ha sido calificado por personas entendidas como uno de los pioneros del cómic español, incluso europeo. Además el tema es bueno, el argumento es bueno, se ha procurado mejorar la edición...
P.C. - ¿También mejorar estéticamente?
M.P.- Sí, en todos los aspectos, incluso estéticamente se han reformado dibujos, se han ampliado, siempre sin variar el antiguo original, pero procurando de todas formas mejorarlo, en una palabra actualizándolo.
P.C. – Aparte del Guerrero del Antifaz ¿preveen la posibilidad de editar de nuevo algún otro personaje de su archivo?
M.P. – A plazo corto no, pero tenemos en estudio un personaje que aún se publica, Roberto Alcázar, ya que la primera aventura de este personaje tiene ya una vida de más de treinta años y, lógicamente, toda la época primera es desconocida para el público actual.
Conocido el planteamiento editorial respecto al viejo-nuevo Guerrero del Antifaz nada mejor que completar la información hablando con Manuel Gago, el hombre que creó este personaje, uno de los más populares de la historieta española de los años cuarenta y cincuenta. Nos trasladamos a su estudio y obtenemos de amabilidad respuesta a nuestras preguntas.
José Pérez Casado.- ¿Cree usted, señor Gago, que es momento adecuado para la reedición del Guerrero del Antifaz?
Manuel Gago.- Pues a mi parecer no es el momento oportuno y creo, francamente, que no tendrá gran resultado.
P.C. - ¿Por qué cree esto?
M.G.- Porque estos son otros tiempos y probablemente no los más adecuados para hacer publicaciones de ese tipo. Todas las publicaciones han experimentado un descenso en la aceptación del público, la venta es muy reducida y, francamente, se atraviesa por un momento de crisis en las publicaciones infantiles.
P.C.- Bien, hagamos un alto respecto a la actual edición, para hablar de usted y de su obra, lo que interesará grandemente a los lectores. ¿Cómo nació la idea de crear al Guerrero del Antifaz?
M.G.- Se me ocurrió que podía ser un personaje interesante, me gustaban las historias que se publicaban entonces del Hombre Enmascarado y Flash Gordon y me animé a hacer algo, con un héroe español y que fuera histórico.
P.C.- Usted dirigía el personaje al público infantil...
MG.- Sí, indudablemente era el público infantil y juvenil, aunque puede decirse que era una publicación para todos los públicos, pues gustaba también a los mayores.
P.C. - ¿Cómo trabajaba usted?
M.G.- Yo dibujaba y al mismo tiempo creaba el argumento y el guión, o sea primero hacía un extracto del guión y luego lo desarrollaba al mismo tiempo que lo iba dibujando.
P.C.- ¿Seguía usted este sistema con sus restantes personajes?
M.G.- Pues sí, concretamente el Pequeño Luchador era un argumento mío., y yo hacía los guiones, e igual con muchos personajes. Otros no, tenga en cuenta que yo he dibujado mucho, al día 12,13,14 horas, en fin sin parar, pues hacía 4 ó 5 cuadernillos ya a veces más por semana, trabajando para la Valenciana y para Maga.
P.C.- ¿Cómo nació su ilusión, su pasión por el dibujo?
M.G.- Me gustaba dibujar desde que era un chico y muchas veces abandonaba los estudios con tal de hacer monigotes. Estudios de dibujo , en serio, no he realizado ninguno, no he ido a ninguna academia de dibujo ni nada de eso. Claro que entonces tampoco teníamos las posibilidades que ahora tienen los jóvenes.
P.C.- ¿Cuándo dejó usted de dibujar, al desaparecer el Guerrero del Antifaz?
M.G.- Hace ya seis años, pero aún hice alguna cosa después de desaparecer el Guerrero del Antifaz, pero las publicaciones iban cayendo en general y, en fin, consideré que no era el momento, no era bueno continuar con eso, busqué otra cosa y casualmente la encontramos. Incluso me ha venido bien el hacer un alto en el camino en todo esto, aunque me gusta mucho el dibujo y pienso incluso continuar, desde luego más adelante.
P.C.- ¿Por qué cree usted que fueron decayendo los cuadernos de aventuras?
M.G.- En ello han influido varios factores, la televisión principalmente, incluso más de lo que pueda haber intervenido la censura con su criterio riguroso.
P.C.- Hablemos de censura,¿ qué era lo que ocasionaba mayores problemas de censura?
M.G.- Es difícil recordar al cabo del tiempo, pero sucedía a veces que yo tenía que rectificar muchos dibujos e incluso hubo que corregir guiones.
P.C.- Insistiendo sobre el tema, ¿qué era lo que ocasionaba mayores problemas, las violencia, las escenas de cama con señoras moras por medio..?
M.G.- No, no, de camas nada, no había escenas de tipo escabroso, ninguna, o sea, sólo se hablaba de matrimonio y todo eso, bueno, claro que había harenes y muchas mujeres... De todas maneras, cualquier relación con asuntos amorosos aunque fueran...
P.C.-... muy dignos.
M.G.- Sí, exacto, pues no eran bien vistos. Y, desde luego, la violencia, aquí sí que había problemas. Muchas veces ha habido que rectificar incluso figurando una escena, una batalla campal, pues los personajes han tenido que salir sin armas de ninguna clase, simplemente como muñecos sin vida.
P.C.- Volvamos al momento actual, la reedición del Guerrero del Antifaz está en marcha, la editorial lanza nuevamente el personaje, pero y usted, como autor ¿va a cobrar derechos por esta nueva salida?
M.G.- Hemos estipulado desde luego una cantidad, no muy alta, pero en fin, en total por la publicación completa del Guerrero unas 100.000 pesetas.
P.C.- Ello irá al margen de las portadas que realiza, imagino.
M.G.- Sí, claro. Pero estas portadas yo las hago por recordar, por practicar un poquito el dibujo, no buscando el aspecto económico. Siempre recordaré el personaje con agrado, hay que pensar que prácticamente es lo primero que hice y desde luego lo mejor. Yo no esperaba que pudiera tener tanto éxito, tenía mucha ilusión con ello y trabajaba muy a gusto.
P.C.- Bien, muchas gracias por su amabilidad y si podemos añadir algo más...
M.G. – Nada más, saludar a todos los lectores de Bang!, y algún día volveré a dibujar alguna historia de estas, pero más adelante, han de pasar unos años, de momento pienso dedicarme a otras actividades y aunque continuaré dibujando será en plan secundario.
José Pérez Casado.
El regreso del Guerrero del Antifaz .
Manuel Gago ha vuelto a ocuparse de su más famoso personaje; el Guerrero del Antifaz, en las nuevas portadas de la reedición de las primeras aventuras (1). Como era de esperar, no se trata de una edición cuidada, sino de una presentación a tono con las líneas generales de este país en vías de desarrollo, es decir, con flamante e inútil color, cambio de formato, alteración –confesada- de los textos, etc.,etc. Nada nuevo en realidad; los principales y más abundantes pecados editoriales imaginables reunidos todos en una misma publicación. Sería muy curioso saber que piensa la juventud actual de esta interminable serie de correrías saudocaballerescas y también poder medir la ola nostálgica y soñadora que, sin duda, hará nacer en miles y miles de calvos, barrigudos y pluriempleados padres de familia celtibéricos, a los que volverá a traer ecos de su perdida niñez y adolescencia.
En anteriores estudios míos sobre el Guerrero (2), he intentado analizar el alcance de este representativo personaje, sus relaciones con el contexto cultural de la época así como el estilo del dibujante y los principales puntos de interés del guión. Su reciente y completa reedición en el fenecido diario Madrid, aún con el inconveniente grave de la fragmentación artificial e tiras y el horrendo subtítulo de “comic camp” que le pusieron, permitió también una aproximación reciente a este emblemático y significativo producto, perfecta respuesta a la época en que nació.
He escrito –y sigo manteniéndolo- que la interminable saga del Guerrero, especialmente en sus cincuenta primeros cuadernos, hasta 1949, aproximadamente, es una obra muy interesante y aprovechable, aunque no pueda llamársele, desde luego, obra maestra. Podría, incluso, sin la menor exageración, decirse que representa uno de los logros más completos y homogéneos del tebeo español de la posguerra, y la agilidad de los dibujos, la concisión y vivacidad de los diálogos, junto a la riqueza y unidad de las situaciones dramáticas, le convierte en un modelo de obra popular.
Por eso resulta todavía más doloroso el contrate entre las viñetas antiguas de Gago, repletas de sabor y gracia, frente a estas penosas portadas contemporáneas, triste repetición torpe de fórmulas gráficas totalmente depreciadas.
El artista valenciano, aunque cayó muy pronto en la cadena inexorable del trabajo en serie, en el que cualquier mimo y cuidado ha de ser proscrito, tuvo una época buena, entre 1944 y 1949, más o menos, en la que llegó, muy pronto, a un estilo personal, muy apto para ilustrar aquellas aventuras de ambiente medieval, asimilando bien las lecciones de maestros como Alex Raymond y Emilio Freixas. Quizás fue Gago uno de los que mejor supieron adaptarse a las inexorables exigencias de la producción industrial sin perder su estilo propio, aunque al comienzo de los cincuenta se metiera totalmente en el engranaje, derivando inevitablemente hacia un modo de hacer descuidado, simplón, sin el menor relieve ni calidad, carente de toda preocupación que no fuera el terminar pronto.
Ahora, a bastantes años de distancia de aquella época, Gago vuelve a dibujar estas composiciones tímidas, torpes, balbuceantes y anacrónicas, donde ni el más benevolente observador puede encontrar nada bueno. ¿No hubiera sido mejor dejar al infatigable guerrero castellano en la paz de los héroes olvidados, y a su autor en el recuerdo de los buenos aficionados?
(1). Recomiendo, vivamente, la lectura del anónimo texto que prologa la nueva edición, lleno de involuntario humorismo: “ La colección, por su carácter, por nuestra, caló profundamente en sus lectores (...) Los nombres de sus personajes corrían de boca en boca en los hogares, academias, institutos, universidades y lugares de reunión”. Lo mejor, con todo, de esta impagable presentación es la seguridad que se intenta imprimir en el hipotético lector de que los cambios y alteraciones son, no sólo buenos, sino necesarios.
(2). Vid. Mi tesis de fin de carrera en la escuela de periodismo de la Iglesia, y, también, el estudio publicado en Bang nº1.
Antonio Lara
Los viejos rockeros nunca mueren
Comicguía 72, primavera-verano 2009
El Boletín 69. Abril- Junio 2009
Archivos El Boletín. Hazañas de la Juventud Audaz.
Tan sólo me queda dar la enhorabuena tanto a Francisco Tadeo como a Carlos González por su trabajo, desearles que sigan contra viento y marea en su empeño y que podamos disfrutar de la presencia de sus publicaciones durante muchos años más.
El Guerrero del Antifaz no está


Tente iracundo otomano. Título al que hace referencia José Payá Nicolau en su escrito. Sobre el mismo podemos leer un estupendo análisis a cargo de nuestro amigo Mariano Bayona:
Manuel Gago. Relatos de terror.

Presentación del libro.
La década de los setenta supuso el afianzamiento y apogeo del cómic de terror en España. Revistas como Dossier Negro (1968), Vampus (1971), Escalofrío (1972), Pánico (1972), Escorpión (1973), Fantom(1972), Espectros (1972), y otras tantas nos acercaban al mundo de lo sobrenatural y lo terrorífico. Nos invitaban a traspasar el lúgubre umbral del miedo a través de fantasmagóricos relatos y pavorosas historietas. Llegaron a convivir simultáneamente en el quiosco hasta diez títulos de esta misma temática. Brujas, vampiros, zombies, seres de ultratumba, espectros y demonios eran los protagonistas de estas publicaciones.
En el contexto del éxito de películas de terror como la saga de películas de Drácula de Estudios Hammer que se extendería hasta 1973, Kung Fú contra los siete vampiros de oro (1974), La Noche de los muertos vivientes (1968), La semilla del diablo (1968), de Roman Polanski, La matanza de Texas (1974), La profecía (1976), y muchas otras, se inscribe la moda del horror, del gusto por lo sobrecogedor y tétrico que tendría su fiel reflejo en los cómics de la época.
Las revistas antes citadas tenían la mayoría en común el hacer un compendio de material extranjero, principalmente americano, de distintas publicaciones organizándolo cada una de forma más o menos afortunada u homogénea.
La Editorial Valenciana en aquella época se encontraba un tanto desorientada, sin saber qué línea seguir. A mediados de los años sesenta se había hundido su principal pilar y fuente de ingresos, los cuadernillos de aventuras, pero a diferencia de otras editoriales que dejaron de existir o de otras tantas que tuvieron que reconducir su producción hacia otros campos como el de los cromos (la Editorial Maga), pudo mantenerse a flote gracias al auge de publicaciones infantiles como Pumby o Jaimito y al inesperado éxito ya en los setenta de la reedición a color de El Guerrero del Antifaz a la que siguieron otras como la de Roberto Alcázar y Pedrín, Yuki el Temerario, etc. Para intentar abrir nuevos caminos, la Editorial Valenciana decide subirse al carro de la moda del terror y crea la revista S.O.S. para la que decide contar con autores españoles en su mayoría para su ejecución.
Podemos encontrarnos en SOS a dibujantes clásicos del tebeo español que de esta manera experimentan en un ámbito hasta entonces desconocido para ellos como Manuel Gago, Marcet, Miguel Quesada, Eduardo Vañó (el de Roberto Alcázar) y su hijo (haciendo una gran cantidad de portadas) que se convirtieron en colaboradores habituales de la revista, además de artistas consagrados como Salvador Martínez Borrell, J. Bermejo, Mateu, Pablo Marcos, Villanova, Cerdan, Enrique Puchades etc.
Manuel Gago, quien había llegado a tener un ritmo de producción desmesurado en los últimos cincuenta y primeros años de la década de los sesenta, cuando se hundió esta industria alrededor de 1966, no tuvo más remedio que ganarse la vida por otros medios ajenos al cómic durante una larga temporada. Es más, nunca, hasta su muerte en diciembre de 1980 lograría poder volver a dedicarse en exclusiva a lo que él sentía y que más le gustaba, que era ser dibujante de tebeos. En una entrevista concedida en 1979 se quejaba de este hecho, el de no haber tenido nunca calma para poderse dedicar con tranquilidad a sus creaciones.
Desde 1972 había vuelto para dibujar portadas nuevas para la edición a color de El Guerrero del Antifaz y más tarde para Purk, el Hombre de Piedra, lo que le suponía más una satisfacción personal que beneficios económicos. Poco a poco en la editorial le fueron encargando historias cortas nuevas para los almanaques o para la publicación Jaimito, etc, hasta que llegó la petición de hacer historias de terror para la revista SOS que empezó a publicarse en 1976.
Observamos en estas historias a un Manuel Gago con ilusión, mucho mejor técnicamente que el de las últimas creaciones de cuadernillos de hacía pocos años, aunque sin llegar nunca al nivel que había alcanzado en los años cuarenta, tratando incluso de innovar en ocasiones, por ejemplo, con la distribución de las viñetas, elemento que había estado encorsetado por completo a lo largo de toda su producción, con un estilo próximo al que exhibirá a partir de 1979 con Las Nuevas Aventuras del Guerrero del Antifaz. Los ambientes tétricos están conseguidos gracias a la abundancia de oscuros y grises adaptándose al escenario misterioso que se quería transmitir en cada relato.
Los guiones, cuya autoría no se acredita, son más bien previsibles y convencionales, por otro lado, en la misma tónica que las demás historias de las revistas. No es precisamente el mejor valor de las mismas. Los dibujos de Manuel Gago sí valen la pena y no desmerecen en absoluto con respecto al resto de dibujantes. Cuando mejor destaca Gago es cuando la temática del relato lo acerca a la Edad Media donde los ropajes, caballos, castillos, capas y demás elementos le son de sobra conocidos por haberles sido familiares durante muchos años en su tablero de dibujo y es donde mejor tiene la posibilidad de lucirse.
El Boletín nos ofrece con este tomo una gran oportunidad a los admiradores de Manuel Gago de rescatar estas historias en un bonito formato y de disfrutar y recrearnos en los dibujos del autor del que dicen “hizo aprender a leer a media España”.
Ilustraciones de Manuel Gago.
Introducción a un estudio estético de las narraciones gráficas.

Estudio de información 19-20
En la siguiente sección, incluida en el libro arriba indicado, se analiza el lenguaje gráfico y el estilo utilizado en diversas muestras de distintos estilos y épocas del cómic, para lo cual se muestran viñetas representativas de cada época y autor. Una de las muestras examinadas es una serie de viñetas realizadas por Manuel Gago en el Guerrero del Antifaz.
El Guerrero del Antifaz. Género: Aventuras medievales. Manuel Gago, 1945.

Manuel Gago realizó estas imágenes casi al año de comenzar su carrera. Pese a su inexperiencia, y aunque el diálogo tenía tendencia a abundar, su obra es ágil y suelta, con evidentes aciertos, dentro de una tónica modesta y sin pretensiones trascendentes. Su técnica de plumilla es sencilla y eficaz, teniendo muy en cuenta las necesidades de la reproducción, pero demasiadas veces emplea trazos tan finos que se pierden al reducir y también al imprimir en mal papel. Aunque las imágenes hablen por sí mismas, se “doblan” con un texto explicativo e innecesario que se incluye por inercia.
La concepción narrativa, sin embargo, es buena; se busca concentrar en cada viñeta un instante significativo y necesario de la acción, variando el ángulo desde el que está visto el encuadre multiplicando las perspectivas y planos, es decir, la relación de la figura, su mayor o menor tamaño, dentro del cuadro. “Planificación” es el término que se acostumbra a usar para denominar a esta operación que consiste en seleccionar espacios y encuadres diferentes para dar, así, la máxima expresividad con la mayor economía de elementos. Salvo la viñeta cuarta, última de la primera fila, a la derecha, más pobre y ramplona, el resto es muy ajustado y exacto, saltando de una imagen a otra con la rapidez y el dinamismo que exige la expresión del movimiento. Aunque los dibujos sean necesariamente estáticos, pueden componerse las líneas, manchas y sombras; así como los signos auxiliares de la trayectoria, para sugerir un desplazamiento, una colisión (véase las rayas que subrayan el choque de los aceros).
La iconografía es convencional y totalmente imaginada, sin molestarse en consultar documentos de la época, a partir de vestuarios diseñados por Alex Raymond (traje de Flash Gordon en la aventura de la reina y los magos), y Emilio Freixas. Ambos artistas sirvieron de inspiración a Gago, aunque él llegara a desarrollar una línea personal que pronto se malearía por el excesivo trabajo.
La elaboración apresurada de la serie y el destino infantil que inevitablemente debía tener, facilitaron y simplificaron los objetivos. No hizo falta buscar justificaciones realistas, ni ambientar cuidadosamente, ni solventar el problema del bilingüismo entre árabes y cristianos. Pero, muy al contrario, estas aventuras, sin más lógica que la sublimación de los deseos adultos insatisfechos – lo que las convierte en un verdadero filón para los estudiosos-, son las historias más inadecuadas que se pueden imaginar para niños.
Diego Valor. Cuadernos de la historieta española
Tamaño 14,80X 21 cms.160 páginas. Portada y contraportada a todo color. Interior blanco y negro. Contiene abundantes ilustraciones de cuadernillos, actores, radio, juguetes, cromos....
Nada mejor que conocerlo por palabras de su propio autor:
”Primer número de una nueva colección dedicada al estudio de la historieta hispana. Son 160 páginas dedicadas a analizar una de las colecciones más recordadas de la historieta española: las obras de teatro, la serie de televisión, los seriales radiofónicos, los juguetes, los tebeos,...; en definitiva, todo lo que deseabas conocer sobre el personaje más conocido de la ciencia ficción hispana. La tirada es limitadísima y dirigida a los estudiosos y aficionados del tebeo realizado en nuestro país en las décadas anteriores a la del setenta del siglo pasado. ¡No lo dudes, Cuadernos de la Historieta Española será tu colección preferida!”.
Tengo que reconocer, que antes de leer el libro, el personaje de Diego Valor no me decía nada. Sí, sabía que era uno de los iconos olvidados de los años de postguerra pero nunca tuve la ocasión de conocerlo en mi niñez y hasta ahora, en mi afán de descubrimiento e investigación de todo lo relacionado con nuestros viejos tebeos, no me había interesado por él.

Dos iconos de la posguerra
La lectura del citado libro ha encendido en mi interior una chispa que me ha llevado a buscar información con todo lo relacionado por el mito de Diego Valor y valorarlo y apreciarlo en su justa medida y proporción, convirtiéndose en una de mis actuales lecturas. En esta ocasión el personaje tebeístico plasmado en historietas es posterior al del serial radiofónico que tuvo que tener un gran éxito en aquella época porque según nos cuenta Bernabón en su trabajo, en su primera época llegó a los 1200 episodios emitidos en la radio.
El autor del libro lo divide en capítulos o secciones donde nos analiza paso a paso toda la producción llevada a cabo sobre el personaje, ya sea en la radio, historieta, teatro o televisión.
Los dos primeros capítulos están dedicados a estudiar al personaje en el ámbito radiofónico, donde agrupa a todos los capítulos en seriales y nos describe con generosidad el argumento de cada uno de ellos. También podemos encontrar en el libro una ficha técnica de los mismos y el guión íntegro del capítulo “Un loco peligroso”.
Bernabón describe el ambiente sonoro de esta manera: “...unido a la impecable realización técnica, con la utilización de novedosos sistemas para llevar a cabo los efectos sonoros (vuelos de naves, explosiones, ruido de máquinas, masas vociferantes, rugido de animales,...) a los apropiados acompañamientos musicales para remarcar los momentos más trascendentales de la narración, al suspense y a la grandiosidad de determinados cuadros...”.
No hay mejor manera de hacerse una idea de lo expuesto en el anterior párrafo que escuchando un capítulo del serial haciendo clic en la radio:
El capítulo 3 está dedicado a la traslación del personaje a la historieta analizándonos la evolución gráfica que sufrió a lo largo de su existencia y de los autores de la misma.. Hubo una primera época en que se editaron 124 cuadernillos y un almanaque de gran calidad. Podemos visitar la correspondiente galería de Mario Martínez Montesinos para ver todas las portadas de esta época haciendo clic en el almanaque de 2055.

Para ver las 44 portadas que completan la segunda época de la colección pinchamos en la portada de abajo:


http://navarrobadia.blogspot.com/2008/08/diego-valor.html
El capítulo 8 nos da a conocer el albúm de cromos y de los chocolates que había que comprar para conseguirlos. Los chocolates SVYLKA son presentados como "el alimento milagroso capaz de resolver la acuciante falta de vituallas en el "Planeta Rojo".


Antonio Lara y El Guerrero del Antifaz (3)
JERARQUÍA SOCIAL
Eso de que todos los hombres son iguales es una falacia completa en el mundo de nuestro héroe. Si algo define a estas relaciones sociales, como corresponde al mundo que retratan, es la absoluta, total e irremediable desigualdad entre los hombres y mujeres.
La primera división es la que se establece entre nobles y plebeyos, la cual condiciona todas las demás. Es curioso observar como todos los protagonistas son nobles y que los que no han nacido aristócratas, como le sucede a Fernando, el escudero del caballero enmascarado, son finalmente asimilados y recompensados con la hidalguía. El hecho de estudiar una colección popular y sin pretensiones intelectuales nos permite creer en que este hecho sea espontáneo y no premeditado.
Después de esta separación entre nobles y plebeyos, y casi inseparable de ella, está la distinción entre soldados y ciudadanos pacíficos. Siguiendo una doctrina muy en boga en la época, parece que sólo se puede ser monje o soldado y que las demás opciones son degradantes o sucias. Aquí sólo algún viejo o inválido, algún comerciante o labrador deja de empuñarlas armas. El máximo honor está en la lucha y todo lo demás, en comparación, no vale nada.
En el fondo de esta actitud está, por supuesto, el desprecio de la inteligencia y de las facultades espirituales o intelectuales. En el mundo que se nos propone en las páginas de estas aventuras, cada hombre vale en la medida en que sepa luchar, en que sepa imponerse sobre los otros con las armas o con los puños. Nunca hay una apreciación de la astucia o de la inteligencia desligada de actividades bélicas.
Sin pretenderlo, los autores han elaborado una apología descarada y total del machismo ibérico, y han glorificado actitudes muy discutibles. Esta apología está templada, en cierto modo, porque los protagonistas carecen de bravuconería y no utilizan su fuerza para oprimir o torturar. Si es cierto que el enmascarado es capaz de despacharse solito a docenas y docenas de enemigos, sin dar un momento de reposo a su aguerrido brazo, también lo es que no se le ha contagiado el gusto por la sangre ni la satisfacción por el dolor ajeno.
Esta dominación de los padres sobre los hijos, especialmente sobre las hijas, está muy marcada en varios momentos de la colección, y es uno de los más poderosos motivos de la intriga. Por supuesto que esta intervención tampoco es gratuita y se corresponde con fidelidad, con ciertas realidades.
RACISMO
Como corresponde a unas aventuras desarrolladas en una tierra donde conviven pueblos de distinto origen, podría esperarse una mentalidad racista e intolerante. Sin embargo, el racismo no aparece por parte alguna, dicho sea en honor de la verdad (2). Existen árabes malvados –muy, muy malvaos-, pero también los hay bondadosos y honrados, todo lealtad y limpieza de miras. No se pueden encontrar rastros de intenciones malévolas, de situaciones o conductas traídas para desprestigio de los musulmanes. Muy al contrario, se podrán reprochar muchas cosas a estas historias, pero no es posible llamarlas racistas o maniqueas. La maldad y la bondad se encuentran bien repartidas entre los dos bandos en litigio, aunque los “buenos” sean, a veces, una pizca mejores de lo esperado, y los “malos” se distingan por una excesiva dosis de malignidad y vicios.
CONCEPCIÓN DE LA MUJER
La intervención de la mujer en las peripecias del Guerrero, bien como protagonistas sucesivas o como figuras secundarias, es decisiva. Ningún hecho, ninguna situación o problema se explicaría de no contar con la mujer, omnipresente bienhechora o ser malo y perverso. Desde la condesita Ana María y la madre del héroe, continuamente aparecen nuevas mujeres rubias, morenas, castañas, pelirrojas, de las más diversas y lejanas razas y costumbres, doncellas de damas nobles, favoritas de reyezuelos, mujeres pirata, reinas de países ignotos y damas de diversa extracción.
Estas mujeres que cruzan su destino con el virtuoso Guerrero pertenecen a los más diversos temperamentos y cataduras morales y todas –salvo escasos ejemplos- tienen una gran belleza física, muy parecidas entre sí, casi reducidas a un modelo único, con variaciones convencionales, de acuerdo con los rasgos imperantes en los modelo de belleza de los años cuarenta, con escasas alteraciones en el colorido de los cabellos y el vestuario. La cualidad que reúne a todas salvo contadas excepciones, es el estar perdidamente enamoradas de la apostura y gentileza del caballero del antifaz, el cual parece estar dotado de un atractivo erótico irresistible, pese a su máscara perpetua, o quizás, a causa de ella.
EROTISMO
La presencia de la mujer nos lleva, directamente, a la concepción erótica disuelta en todas las escenas, diálogos y tratamientos. Pese a las censuras de todo tipoy a la autorestricción de los autores, era inevitable la erotización masiva de la serie. Este carácter, auténticamente significativo en cuanto a la época en que nació la colección, se manifiesta en mil detalles, tanto literarios como gráficos. Algunos vestuarios femeninos son increíblemente avanzados, si pensamos en el tiempo en que fueron dibujados y en el público que se destinaba.
Todos los avances están marcadas por un ansia irrefrenable de posesión, y, a la vez, por una represión lacerante, desgraciadamente muy típica. Las relaciones hombre-mujer en las páginas de esta aventura son una muestra triste de represión sexual. Los enamorados llegan, en muy contadas ocasiones, a aproximarse, mirándose a los ojos, e, incluso, a cogerse las manos, pero nuca, jamás, se besan o acarician y, mucho menos, pueden llegar más lejos. Siempre hay un obstáculo inesperado que impide al reyezuelo lascivo, el único personaje que carece de principios, consumar sus apetencias con la jovencita inerme que acaba de arrebatar a sus padres o al prometido.
El Guerrero del Antifaz es aún más firme en sus actitudes morales. Rechaza sin violencia las insinuaciones de las mujeres guardando fielmente las ausencias a la condesita.
Todo esto nos remite a un estado de cosas en la sociedad española de la época filtrado en los cuadernos sin apenas disimulos ni sublimaciones. Las relaciones interindividuales que podemos encontrar en estas aventuras son tristes, traumatizantes y tortuosas, por no decir perversa.
La colección del Guerrero nos ofrece un muestrario completo de tipos femeninos desde este exclusivo ángulo de mira, de los que son resumen la mujer pasiva, prototipo idealizado, conformista y totalmente rechazable, representación de la vida “buena “ y “normal”, cendal de leve espuma que atesora todas las virtudes, y la mujer posesiva y sin pudor, que usa de los hombres, sádica y torturadora, que, al final, encuentra su justo castigo, pero no por la mano justiciera del héroe (obligado por una galantería convencional, a perdonar a la mujer, aunque fuera mala), sino por el destino implacable que dispone siempre a tiempo algún abismo inesperado o algún pozo lleno de trampas.
El erotismo, al no tener un objetivo simple y directo, al verse continuamente amenazado, se refugia –como en tantas creaciones artísticas de alta y baja calidad- en un tortuoso conjunto de alusiones y sugerencias, en imágenes y exhibiciones que permiten la única posesión legitimada siquiera sea parcial, la visual. De aquí la continua aparición de harenes, favoritas, doncellas que se ven obligadas cambiarse de ropa, etc., etc.
HOMOSEXUALIDAD
La pareja caballero-escudero, que tanto se presta a ser analizada bajo este punto de vista, no presenta más que un par de ocasiones bastante ambiguas, donde se pudiera suponer un punto de convivencia íntima (3). Es más lógico pensar que los escasísimos ocios del Guerrero y Fernando, se empleen en dormir y pulir las armas. Respecto a las ocupantes de los harenes, más propicias a juegos atrevidos, es muy posible que se dediquen a sutiles labores propias de su sexo y las lecturas de las obras completas del Profeta.
VIOLENCIA, SADISMO Y MASOQUISMO
Naturalmente sólo caben dos posturas: o nos dedicamos al amor o hacemos la guerra. Si el amor está negado, la guerra es cómoda y fácil. La realización humana a través de la pelea, el asesinato legal y la sangre, encuentra aquí una ejemplificación perfecta. El destino de los hombres es matar o ser muertos, embriagarse de sangre y muerte, enterar sus deseos insatisfechos en la pelea, repetida un día y otro.
Es curioso destacar que el encarnizamiento que pone el Guerrero en perseguir a Alí-Kan se enlaza con un complejo de Edipo, -sin resonancias cultas, por supuesto, y, por eso, mucho más interesante- que le aguijonea sin cesar.
De la violencia al sadismo o masoquismo –según los gustos- no hay más que un paso, que se recorre con frecuencia. Los “buenos” suelen preferir el masoquismo, revestido de virtuosidad, los”malos” optan por el sadismo, más cómodo y efectivo. Los verdugos, -funcionarios responsables y necesarios- tienen un papel muy amplio. En algunos momentos las torturas llegan a alcanzar un refinamiento tal que harían las delicias de algún sobrino espúreo del divino marqués.
GUIÓN, DIBUJO
A los cuadernos del Guerrero se les podrán criticar muchas cosas, pero no la incoherencia ni la gratuidad. El guión y los dibujos están inseparablemente unidos y complementados, rara cualidad en un arte, donde el divorcio entre espléndidos guionistas y malos dibujos, o al revés, es la regla común.
La calidad literaria de los guiones solía ser mediana, pero sin faltas ortográficas ni rotulación descuidada. Quizás abunden excesivamente las columnas explicativas y los textos de apoyo, pero los diálogos suelen ser oportunos, ajustados a la acción y, en algún momento, alcanzan gran brillantez.
DIBUJOS
Manuel Gago, sin llegar a ser nunca un artista de primera clase logró muy pronto –en poco más de medio año- poseer un estilo hábil y eficaz, de gran poder sugestivo, pese a su rudeza. Asimiló muy bien influencias muy diversas –Alex Raymond y Freixas, especialmente-, fusionándolas en un estilo propio, directo, sin preciosismos, muy apto para la ejecución rápida para la urgencia inaplazable de los talleres de grabado y las imprentas que no admiten demora. Este dibujante proporcionó a la juventud española de los años cuarenta unos prototipos físicos que tuvieron –tienen- honda influencia. Su estilo se caracteriza por la inmediatez, por la sencillez técnica, plumilla y pincel para los fondos y negros, por la simplicidad de soluciones, por la ausencia de documentación. De ahí su sabor “pop”, su modernismo, su ingenuismo, que hubiera envidiado el ilustre aduanero Rousseau.
Una serie de rasgos característicos han quedado como ejemplares y han influido, todavía, a artistas contemporáneos. Hasta él, nadie en España había destacado la musculatura masculina. (Freixas, uno de los autores que le inspiraron, había dado especial relieve a la apostura física, prestando especial atención a las características musculares, pero en un clima de idealismo que contrasta con los rasgos materiales, destacados por Gago). Por supuesto, que detrás de esta concepción artística, hay unas actitudes psicológicas y valores, cuyo análisis no podemos hacer aquí.
Manuel Gago se caracterizaba por una especial facilidad para planificar sencillamente, sin alardes, pero con eficacia, en la más pura tradición ingenuista, en las antípodas del academismo imperante en la época, con una frescura imposible de mejorar, ausente e contaminaciones culturales. Por supuesto, sería inútil buscar primores de montaje y de ritmo, que estarían fuera e lugar en el “estilo” de la colección. Es una pena que Gago perdiera la fuerza creadora y se encerrara (ya desde 1948-49) en un conformismo rutinario que nunca abandonó. Al menos durante dos ó tres años, 1945-48, su labor marcó toda una época del tebeo español y levantó una legión de seguidores. Su iconografía personal, sin embargo, era muy limitada, y las soluciones fáciles y corporales pasaban de un personaje a otro con mínimos cambios. Sus creaciones posteriores “Purk, el hombre de piedra”, el “Libertador”, el “Espadachín enmascarado”, mucho menos acertadas, no son más que repeticiones de la galería de tipos del Guerrero.
Las mujeres, igualmente, se reducen a una categoría visual única, esbelta, elegante, convencionalmente bella, con rasgos sexuales bien diferenciados, escasamente andróginas.
El ambiente arquitectónico, los animales, los objetos, están mucho peor resueltos, pero sin estridencias. Llega a elaborar un mundo visual propio muy cerrado y definido, inconfundible y curioso. No se puede decir lo mismo de muchos artistas gráficos.
CONCLUSIÓN
El tiempo ha convertido esta creación en un verdadero clásico de nuestra literatura popular y de la imagen. En estas pistas, donde todavía queda mucho por profundizar y desbrozar, queda claro, espero, que existen suficientes elementos de interés como para asegurar un atractivo en la lectura, desde luego muchos, muchísimos más que en la literatura “seria” de aquella época, que ya nadie recuerda y que nació ya muera.
(1) Para tener un conocimiento general de la situación del tebeo en España, consúltese “Apuntes para una historia de los tebeos”, 3ª parte, en Revista de Educación.
(2) Los mozárabes y el intercambio cultural entre moros y cristianos no parece en ninguna e estas historias, lo cual quizá se deba a desconocimiento, más que a propósito consciente de silenciar su existencia.Después de terminado este trabajo leo en el libro de Ramón T. Moix, Los cómics, arte para el consumo y formas “pop” Llibres de Sinera, Barcelona, 1968, varios párrafos en los que intento demostrar la presunta homosexualidad entre los dos colaboradores, pero, además de varios errores graves, en la cita, me parece totalmente gratuita.
Antonio Lara y El Guerrero del Antifaz (1)

http://www.tebeosfera.com/documentos/documentos/el_apasionante_mundo_del_tebeo.html
Su tesis doctoral para licenciarse en la escuela de periodismo, presentada en 1965, versó sobre "El Guerrero del Antifaz".
Aquí podemos consultar toda su trayectoria pormenorizada a lo largo de toda su vida:
http://dreamers.com/cgibin/foros.cgi?foro=comic&leer=17302

También fue el comisario de la exposición: Los tebeos. Los primeros cien años.
http://www.elmundo.es/1997/01/20/cultura/20N0078.html
EL GUERRERO DEL ANTIFAZ (BANG! Nº1)
Antonio Lara
Desde 1944 hasta 1967, los cuadernos con las aventuras del “Guerrero del Antifaz”han sido uno de los títulos más difundidos y leídos del tebeo español. ¿Razones? Muchas, aunque el éxito, por sí sólo, no signifique más que la aceptación mayoritaria y no prejuzgue nada de la calidad interna de la obra. Esto no quiere decir, por supuesto, que se desprecie, ni que carezca de importancia a la hora de valorar la validez de un producto artístico.
Es muy posible que los motivos que permitieron la increíble difusión de estas aventuras, fueron únicos e irrepetibles (1). En 1944, las especialísimas circunstancias por las que atravesaba el mercado del tebeo no facilitaban el desarrollo de una producción editorial masiva ni el estímulo de una competencia que hubiera promocionado las ventas. La falta de concurrencia con otros medios de comunicación de masas- el cine, el libro infantil y juvenil, la T.V., obviamente, fue otro factor decisivo.
Además de estas causas están otras comunes a la edición de tebeos de aquella época: la facilidad de las reproducciones, el uso de papeles de baja calidad, la ausencia de propósitos culturales y estéticos, todo lo cual facilitaba la oferta de unas publicaciones económicas, que no encontraban competidor, a precios muy bajos, adecuados a las posibilidades de los lectores y a la tónica general de recuperación económica del país.
Este cuadro genérico permitió la supervivencia de los cuadernos mucho tiempo después de que hubieran dejado de ser un negocio redondo, cuando la aparición de ediciones mejor preparadas y confeccionadas acostumbró al público a exigir más y más.
EL GUERRERO, PERSONAJE “POP”
Entre los personajes de ficción, “cultos” y los “populares”, hay una distinción previa, fundamental: el popular es siempre más agradable, más simpático y directamente accesible. Su personalidad puede ser –es- superficial y monolítica, pero por eso mismo resulta más atractivo, más propicio a la asimilación y a la identificación cara al público. El personaje “pop” no es un ser humano, sino el resultado de una abstracción sublimada, de encerrar en unos moldes vagamente heroicos las aspiraciones y frustraciones colectivas de una gran masa de lectores. Cuanto más integrados estén estas proyecciones en la contextura del ser de ficción, tanto más seguro será su éxito, su arraigo en el público.
Al margen de la acogida en espectadores y lectores escasamente preparados, ajenos a prevenciones y precauciones culturales o intelectuales, está su consideración a partir de las estéticas de moda. El Guerrero del Antifaz se presta, más que ningún otro personaje tebeístico, a ser tratado ditirámbicamente, como un ejemplo glorioso, “pop”,”camp”, o lo que sea, mucho más, desde luego, que “Dick Tracy”, “Fu-Man-Chú”, Anita la huerfanita o “The Phantom”.
Pero por muy sugestiva que sea una moda, cualquier moda, no podemos librarlas de su carácter provisional y efímero. Sirven, hoy, en determinados círculos, para los que aprecian el último grito, lo que se lleva, pero tienen una vida corta, hasta que la voluble orientación cambia y lo que hoy es ley se convierte en un simple recuerdo histórico.
Por eso, y aún a riesgo de hacer un estudio más seco y menor atrayente, creo que es necesario seguir los métodos habituales, de examen de páginas, acopio de información, análisis y síntesis, comentario de etapas, página y cuadernos significativos, procurando mantener una exigencia y un rigor mínimos que permitan al lector concordar con los resultados del estudio, al menos en el análisis y desglose de los elementos. Todo lo que se refiera a nostalgias más o menos entrañables, a recuerdos hermosos de infancia que nacieron junto a las queridas páginas vueltas a abrir, es muy legítimo, sin duda, pero no tienen nada que ver con el examen responsable y objetivo, y es más bien contraproducente y molesto.
GÉNERO
Alguien ha dicho que toda narración de aventuras es básicamente, una repetición de la Iliada y la Odisea.. Yo creo que es cierto.
Los dos modelos esenciales, la persecución eterna para vengar la afrenta y la búsqueda inacabable del hogar lejano, o sea, la aspiración a una inaprensible tranquilidad, a un reposo imposible, se repiten, con todas las variantes necesarias impuestas por el cambio de época, por las nuevas ideas, consideraciones y deseos filtrados, en todas las narraciones posteriores, con escasos añadidos a los dos célebres poemas homéricos. Desde luego, la fortuna de los resultados suele ser bastante inferior. Si analizamos a fondo, veremos que, tras las dos grandes creaciones épicas griegas, los mismo que en sus descendientes de toda época y país, está la apetencia del hombre medio por la aventura, lo insólito y lo inesperado, cualquier cosa que se oponga a la monotonía , a la opacidad de cada día, por los cambios incesantes, la acumulación de obstáculos fantásticos y la seguridad e un final feliz donde los contrarios sean castigados y el héroe, creación imaginativa del mismo lector, reciba el premio por sus hazañas. Se podrá objetar que el esquema es demasiado primario para ser creíble, pero la experiencia demuestra que estas creaciones monolíticas, totalmente simples y directas, sin fisuras ni matices, son las más aptas para convencer, a niveles subconscientes y primarios.
En la colección que nos ocupa encontramos una mezcla muy trabada de los dos tipos de épicas generales, aderezados con elementos netamente hispánicos, que son los que dan un estilo muy propio, original.
Esta serie, pues, caballerescopatriótica, con un gran éxito popular sobre sus espaldas, y sin ninguna acogida intelectual, se presenta como uno de los productos más interesantes y definitivos del tebeo español. Sus méritos y errores, sus defectos y virtudes son totalmente hispánicos y enormemente característicos de nuestro país. Es de los pocos tebeos que sólo se explican y comprenden teniendo en cuenta las especialísimas peculiaridades de nuestro carácter. Para mí, una de las principales causas de su permanencia prolongada en el favor del público fue este sabor racial, este ofrecimiento al niño español de su propia imagen hipertrofiada.
LAS FÓRMULAS NARRATIVAS
El esquema argumental desarrollado en los primeros números de la colección, se repetirá hasta el infinito, en un desarrollo que pudiéramos llamar laberíntico, puesto que cada acción parcial se entremezcla con otra nueva, la cual, a su vez, nos revela otro nuevo problema, cuyo desenlace nos retrotrae a un tercero... Estas miles de acciones secundarias se van entremezclando a través de personajes que van y vienen, sin que haya un momento de descanso en las aventuras.
El motor de la acción es simple, mecánico, elemental, representado en un ansia de venganza, al viejo estilo talmúdico, inapelable, fatal, donde los malos son castigados por la espada justiciera del héroe y los buenos ven aumentada, con el ejemplo ajeno, su exigua ración de buenos sentimientos.
Además del ajuste de cuentas a los malos, el Guerrero de ocupa de rescatar a las innumerables mujeres que lo necesitan. Su hoja de servicios está repleta de tales hazañas. Tanto si se trata de la sempiterna Ana María –la cual, candorosamente, parece salir ilesa de las viles acometidas de su honor y doncellez- como de innúmeras mujercitas, nobles y plebeyas son salvadas por el Guerrero de un destino peor que la muerte-. Los raptores no son exclusivamente moros lujuriosos o bandoleros cristianos degenerados, sino que, con el paso de los años, intervienen nobles tártaros, venecianos, chinos, japoneses, etc., etc.
En el escaso intervalo que le queda libre entre rapto y rapto, el Guerrero se ocupa de llevar mensajes vitales para los caudillos cristianos, protege a las viudas, libera a los inocentes súbditos de sus tiranos, etc., etc.
Pero el tiempo no pasa en vano y el inevitable destino de los héroes es el casamiento con sus eternas prometidas, a quienes los años respetan su inmarchitable belleza y encanto. Por eso, tras cientos y cientos de cuadernos donde quedan patentes su bravura indomable y su arrojo, tras recorrer todas las partes del mundo y alguna más, llega la recompensa de tantos esfuerzos.
Después de tanto tiempo de incertidumbre, de incomprensión frente a unos pecadillos de juventud, los nobles cristianos aceptan la incorporación de Don Adolfo de Moncada, conde de Roca, ennoblecido y confirmado por los Reyes Católicos, en una fausta ceremonia. Se casa con la bella y siempre dulce Ana María y tienen un bello heredero, Adolfito, que, después de los inevitables raptos, puede descansar tranquilo en la morada familiar, recuperada después de tantos trabajos.
El malvado Alí-Kan –el malo más malo de todos los malos que pueblan los miles de páginas consagradas a cantar la saga de nuestro héroe, después de un contradictorio pasado en el que hay de todo, (desde asesinatos y torturas crueles hasta una extraña época como ermitaño cristiano arrepentido) muere al fin.
Nadie queda descontento porque, en el último número de la serie –equiparando, con una inocencia que da escalofríos la felicidad con el matrimonio,- el guionista decide el casamiento de Fernando con Sarita y el de Don Luis, conde de los Picos, con sigfrida, princesa nórdica que se adueña de su corazón, largos decenios prisionero de la condesita cristiana.
El estudio que hoy ofrecemos dedicado al Guerrero del Antifaz está extraído de la revista Bang nº1 publicado en 1969.
No fue la última ocasión en que se ocupó del personaje. En el año 2002 colaboró con el estudio: "El Guerrero del Antifaz, repaso del cuaderno nº 26: “El crimen de Harúm” (1946)", Antonio Lara en el libro “Historietas, cómics y tebeos españoles”
http://www.tebeosfera.com/1/Obra/Libro/Monografia/Francia/Alary.htm
En la próxima entrada... el resto del estudio de Antonio Lara en Bang. Continuará.




















