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Piel de Lobo (Cuadernos de la Historieta española)

La colección Cuadernos de la historieta española se está convirtiendo, poco a poco, pasito a pasito y a medida que van saliendo nuevos ejemplares, en todo un referente para aquellos que amamos el tebeo español de todas las épocas y nos gusta profundizar e investigar sobre el comic clásico. En los tomos anteriores tuvimos ocasión de conocer con todo lujo de detalles la vida y obra de autores de la talla de Francisco Darnís, Enrique Jarnes “Jarber”  o Buylla entre otros y a los “héroes de papel” Diego Valor y el Jabato.


En esta ocasión, el nuevo tomo de la colección está dedicado a otra de las conocidas creaciones gráficas de Manuel Gago. Se trata de Piel de lobo, el héroe concebido en su parte literaria por el escritor Juan Antonio de Laiglesia, personaje a menudo ignorado, pero que tenemos la suerte de que, al menos en esta ocasión, y gracias a Fernando Bernabón y a este libro, salga del ostracismo revelándose aquí la trayectoria vital y creativa de este polifacético y prestigioso autor de obras de teatro, de literatura infantil y de tebeos.

El presente volumen consta de las siguientes partes:

Prólogo donde Fernando Bernabón nos relata vivencias nostálgicas personales en torno a su afición al coleccionismo de tebeos y al descubrimiento de Manuel Gago y sus principales obras.

Breve introducción a Piel de Lobo, donde durante 12 páginas nos informa sobre el argumento principal de la serie, las características de la obra, el ambiente, la atmósfera, la evolución y los valores que encierra esta genial e imaginativa producción tebeística.

Aproximación a la vida y obra del creador literario de Piel de Lobo (páginas 21 a 91).

Como en anteriores ocasiones, Fernando Bernabón realiza una exhaustiva labor de investigación sobre la vida y obra del actualmente olvidado, Juan Antonio de Laiglesia, y nos descubre a un escritor con una extensísima y variada producción literaria de toda índole que a lo largo de su dilatada trayectoria fue legándonos gracias a su tesón y a su esfuerzo. Autor de obras de teatro, guionista de colecciones de tebeo míticas tales como Huracán, Audaces legionarios, El Coloso, El Espíritu de la Selva y Piel de Lobo entre otras, y aclamado y reconocido escritor de literatura infantil con varias decenas de obras y multitud de premios a nivel nacional.

http://tebeosycomics.blogspot.com/2011/11/el-espiritu-de-la-selva-1962.html
http://corsariosinrostro.blogspot.com/2009/07/el-espiritu-de-la-selva-de-lopez-blanco.html





















Toda esta producción, así como los avatares de su vida, que sin duda, influyeron en su obra, algunas de sus anécdotas más significativas además de una relación detallada de los principales títulos del autor citado es expuesta en este apartado.

Suponemos que en el próximo volumen esta sección estará dedicada a Manuel Gago y a Alberto Marcet, ayudante acreditado de Gago en esta colección.

-Héroes, dioses, monstruos y magos. Un repaso a las aventuras prehistóricas de Piel de Lobo (primera parte) Páginas 92 a 188.


Este apartado constituye la guía de lectura de la colección. Fernando Bernabón nos resume todos los episodios de la serie agrupándolos por aventuras. Naturalmente, no son meros resúmenes, sino que están aderezados por multitud de detalles, la influencia externa de otros medios en esta obra, ya sean literarios, cinematográficos o de otra naturaleza, juicios de valor sobre determinadas viñetas, etc.

En definitiva, el libro supone  una inestimable aportación para el estudio de los tebeos. Ya esperamos ansiosamente el segundo ejemplar de “Piel de Lobo”.

El Defensor de la Cruz, por Manuel López



Memoria sentimental en blanco y negro

En la posguerra española, todo era pecado, la sexualidad era un tabú. Ibas al cine y un beso ya era un pecado. El que los novios fueran cogidos del brazo era pecado. Las películas estaban censuradas y si ibas a ver una clasificada para mayores con reparos, ya era suficiente para que te quitaran la insignia de Acción Católica. Tal era la moral católica en la época de Franco. El placer para la mujer estaba vedado. La sexualidad estaba limitada a la función procreadora. Las familias numerosas recibían premios y salían en las noticias.

Eran tiempos que las jóvenes españolas de hoy ni siquiera pueden imaginar. Hasta 1975, las españolas solteras no podían abandonar el domicilio familiar sin autorización paterna, casadas o no, la ley les impedía hacer cualquier tipo de contrato (incluso abrir una cuenta bancaria) sin permiso del padre o el marido. El adulterio se castigaba penalmente: en el caso del hombre si era público; en el caso de las mujeres, siempre. Francisco Franco, como los monarcas de la Edad Media, hacía descansar su dictadura sobre dos pilares: el estamento militar y el clero.

Se prohibieron además las lenguas minoritarias (vasco, gallego, catalán) castigando con multas e incluso cárcel, a quien las hablara en público. El minucioso control desplegado con respecto al lenguaje, tuvo también inesperadas consecuencias: convirtió a Caperucita Roja en "Caperucita Encarnada", y a la vulgar ensalada rusa, en "nacional" o "imperial".

A finales de los cincuenta, España era un país pobre, atrasado y rural, al borde de la bancarrota. Estábamos atrapados en una especie de pozo: había que confesarse, ir al culto, en Semana Santa se cerraban los cines... Era muy sofocante. En el oscurantismo que se vivía nos evadíamos con los tebeos y el cine. Quizá por ello la relación emotiva que sostenemos con esos compañeros de la niñez

Estos tebeos nos llegaban por capítulos, en el típico cuadernillo de 10 o 12 páginas. Cada cuadernillo solía terminar de forma que provocara la apetencia de la adquisición del siguiente cuadernillo. Eran unos tebeos en los que se podía añadir en cada momento lo que se deseara, de ahí las frecuentes improvisaciones, con lo que la historia principiase cortaba continuamente en episodios secundarios para dar más interés y acción al relato, por lo que el propio autor nunca sabia como acabaría su obra. Eran básicamente historias de puro entretenimiento, a la manera de los viejos pulps seriales (y por eso las historias siempre terminan con un continuará…).

A consecuencia de la censura oficial y la auto-censura social, todo lo relacionado con el sexo se convirtió en una especie de tabú. El rol hombre- mujer viene marcada por la identificación con el héroe infatigable y la mujer pasiva y sumisa respectivamente.

Pero vayamos al Defensor de la Cruz un tebeo que en ningún momento se puede decir que nos encontramos ante un trabajo que permanecerá imborrable en nuestra memoria, pero al menos es incontestable el esfuerzo del dibujante por hacer realidad una historia. Nada está ni de mas ni de menos: todo encaja, así el trazo negro, inquieto, esbozado y sin embargo tan expresivo

Vaya por delante que, personalmente, considero que Manuel Gago es un autor que dominaba a la perfección los mecanismos de la historieta. El Defensor de la Cruz es, a mi modesto entender, el perfecto mapeo de una época y de un imaginario que no ha muerto, ni morirá por mucho tiempo.


El Defensor de la Cruz



Se dice que Diocleciano (245/313), emperador de Roma (284-305)  se caracterizó por la persecución sistematizada contra los Cristianos, gobernó del año 284 al 305. En su período, ordenó la destrucción de los templos cristianos y de los Libros Sagrados, odiaba a los que eran seguidores de Cristo y éstos eran llevados al Circo Romano, para ser despedazados por las fieras. Las matanzas de cristianos eran tan numerosas que los verdugos caían rendidos de cansancio y tenían que ser sustituidos por otros..

Durante los primeros veinte años del reinado de Diocleciano no se vieron molestados los cristianos. En el 303, como un lance imprevisto, se disparó la última gran persecución contra los cristianos. Obra de Galerio, el "Cesar" de Diocleciano, el puso término en el 303 a la política prudente de Diocleciano, quien se había abstenido, a pesar, no obstante, de abrigar sentimientos tradicionalistas. Cuatro edictos consecutivos (febrero del 303-febrero del 304) impusieron a los cristianos la destrucción de las iglesias, la confiscación de bienes, la entrega de los libros sagrados, la tortura hasta la muerte para quien no ofreciera sacrificios al emperador.

La persecución alcanzó su máxima intensidad en Oriente, especialmente en Siria, Egipto y Asia Menor. A Diocleciano, que abdicó en el 305, le sucedió como "Augusto" Galerio, y como "Cesar" Maximino Daya, quien se demostró más fanático que él.


Solo en el 311, seis días antes de morir por un cáncer en la garganta, Galerio emanó un airado decreto con que detenía la persecución. Con ese decreto (que históricamente marcó la
definitiva libertad de ser cristianos), Galerio deploraba la obstinación, la locura de los cristianos que en gran número se habían rehusado a volver a la religión de la antigua Roma; declaraba que perseguir a los cristianos ya era inútil; y los exhortaba a rezar a su Dios por la salud del emperador.



El Defensor de la Cruz


Editorial: Maga 1954-1955
Consta de: 54 cuadernillos
Guión: Pablo Gago
Dibujos: Manuel Gago
Protagonista: Sebastián Alcunio, el Defensor de la Cruz (Romano)
Época: Entre los años 284 y 305
Personajes históricos: Diocleciano (245-313), emperador de Roma (284-305)






Las aventuras de El Defensor de la Cruz se encuadran dentro de ese tipo de tebeo bien narrado, tan característico de la denominada Escuela Valenciana, donde prima sobre todo la historia y su desarrollo por encima de las florituras artísticas.

De entre la corte imperial romana emerge lleno de misterio, sagaz, sorprendente e intrépido, noble y de honradez inquebrantable, El Defensor de la Cruz.

Con evidentes reminiscencias de El Libertador, El Defensor de la Cruz, hijo de un centurión y de la hija de un Patricio y que oculta su personalidad, emerge aquí con el propósito de liberar cristianos destinados al sacrificio en el circo. La acción se desarrolla en el siglo III cuando en Roma gobernaba Cayo Valerio Aurelio Diocleciano, hijo de un liberto originario de Iliria y que fuera elegido emperador el 17 de noviembre del año 284.

Si bien, como ya hemos apuntado, la trama muy parecida a la del Libertador, se desarrolla aquí con mayor complejidad, abundando los personajes secundarios y las tramas paralelas al margen de lo que constituye la historia principal.

Como es costumbre en la obra de Gago, viste a los personajes secundarios con una personalidad destacada e incluso a veces superior a la del protagonista. Destacan en este apartado, muy especialmente dos de los personajes: Casiano Malino, general romano que su extrema maldad le lleva a perseguir y condenar al destierro, por su afiliación cristiana, a su hija y a su esposa y Braulio, personaje que pretende el amor de Cristina, la heroína enamorada del héroe.

Destaca, sobre todo en los primeros números de la colección, las repentinas apariciones y desapariciones del héroe enmascarado, desconcertando a sus enemigos. Destacan asimismo las escenas de lucha, en las que Gago luce su incomparable maestría. A tdestacar las atractivas portadas.

Magnífica secuencia de Manuel Gago"el rey del trazo  suelto".¿Qué hubiera sido de  este dibujante en unas mejores condiciones vitales y laborales?

Entre traiciones, pasiones, amores imposibles, nuestro héroe arriba a tierras vikingas donde reina Albak, otro de los secundarios destacados de la colección, quién traicionará ern más de una ocasión a El Defensor, y con ello la perdida de calidad de serie, el dibujo se torna apresurado, poco acabado, en ocasiones simples bocetos, bajando incluso la calidad de las portadas. Lo que nos lleva a disminuir considerablemente el interés que hasta entonces nos había deparado la colección.
Única página publicada a color. Una rareza.

Posiblemente la aceptación por parte del publico llevo a alargar de manera innecesaria la colección, que debería haber finalizado como mucho en número 44, ya que con ello sólo consiguieron empobrecerla, no obstante lo compensa la magnifica primera parte.

Concluyendo, puede que antes que a El Defensor de la Cruz haya que remitirse a otras obras más recomendables, pero es innegable que nos encontremos ante una colección especialmente indicada para degustar al autor desde todos los ángulos, ya que pese a todos los tópicos, la serie está muy bien escrita, la trama es entretenida y atrayente. Por su parte, Manuel Gago, una de las grandes leyendas de la historieta española. Puntal indiscutible y emblema paradigmático de la denominada Escuela Valenciana, nos demuestra, una vez más, su dominio del medio, dándonos una lección de narrativa visual.


Manuel López.

Puedes acceder a esta colección aquí.

Manuel Gago, por Valeriano Belmonte (IV) Purk, el Hombre de Piedra.

Valeriano Belmonte.
El Día de Albacete 2 de enero de 2011

Todos los chicos del Norte,
 
del Este,  Oeste   y del Sur

de España vieron a " Purk",

un mozo fuerte del corte

del impagable "Tarzán",

un auténtico titán...

el famoso y legendario

"Hombre de Piedra", valiente,

temerario, inteligente,

afable y ...¡ extraordinario!

"Purk", hijo del "Gran Catak"

y compañero de "Lila",

el primero de la fila

que enamoraba a "Berak",

a la "Bella Hamil", a "Taura"...

y a la quinceañera Laura,

seguidora de un guerrero

apuesto, honrado y sincero

que recorría el mundo entero

implantando la justicia...

"Purk", fascinación, caricia

y sorpresa a cada instante...

y ahora, lector importante,

dejo los ripios y sigo en prosa

y escribo y digo que la historia

prodigiosa tuvo "tela marinera"...

eso lo sabe cualquiera..."

Pues sí, queridos lectores y amigos... aquella tarde-noche invernal me contaba un colega telegráfico, ingenioso, ocurrente y una miajilla ligón que, aunque tenía novia formal, había sostenido una aventurilla pasajera...en un "pasaje" amoroso con una "gachí" de miedo...y es que el "casanova", mujeriego y conquistador contaba con buena planta y refinados modales... y además no era de "piedra".

Entonces, sonriendo, le dije que el único ser de piedra y papel era el citado "Purk",el de la Editorial Valenciana, el personaje y atlético paladín que se movía a sus anchas en la Prehistoria, cuando los hombres vivían en chozas y cavernas naturales y se alimentaban de la caza, la pesca y de los frutos silvestres y luchaba como podía enfrentándose a dinosaurios, diplodocos, tiranosaurios, estegosaurios, pteranodontes, mamuks y reptiles gigantescos...corría el Neolítico y la piedra pulimentada estaba al alcance del fornido ,invencible y nuevo "Rey de la Selva " y "Señor de la Montaña " y "Emperador de los Abismos " que se atrevía con los habitantes más temibles y peligrosos de la tierra.

Se narraba que "Purk" y su gente se dedicaban al pastoreo y a cultivar productos agrícolas pero a lo largo de los 210 cuadernitos apaisados de la interesante epopeya no se ve a pastores ni al personal de la zona sembrando o recolectando...claro que tales faenas no les importaban a los ávidos coleccionistas que aguardaban nerviosillos y anhelantes el penúltimo episodio de la impactante "odisea".

Ahí se hallaban "Purk", "Lila" y "Sandar", el trío del período carbonífero...sin el carbón que vendía "Camisilla" en su sede de Teodoro Camino,11, a la vuelta del "Bazar del Libro", la tienda de la tantísimas veces homenajeada Manolita Cámara. En el interior de la papelería- librería nos enterábamos del terror, el misterio y la magia que salían a flote de las páginas del quincenal y soberbio tebeo de carácter serio.

El sensacional y gallardo prehistórico prisionero de la reina "Suri" y de "Linai", la pérfida hermana de "Barbaroa el Cruel", en el reino de los "berings", los hombres-rinoceronte y dándole muerte a "Mamok", asesino de su progenitor...y persiguiendo al siniestro "Tugor", "oveja negra" de los "urulus"y venciendo en igualdad de condiciones a "Dámula", el hombre-mono primogénito de "Matarrón". Hombres leones, hembras amparadas por víboras venenosas, centauros de leyenda... alados de "Alermo" ...tronos de "Hincha", helliceros y diosas, volcanes en erupción que siegan la vida de "Rayotor" y sus tropas...hecatombes que diezman los poblados conocidos,,, países prohibidos y paraísos protegidos por "Bonjar", que llora la desaparición de su hija, la princesa "Jan" y encierra a "tula", la her- mana de "Purk" en la "Cueva del Hambre"..."Taro" y "Florlinda ", "Jióvara" y "Amur",la matrona con la uña impregnada de cicuta mortal...y lianas que brotan de las paredes rocosas y detienen caídas vertiginosas... y le permiten continuar su infinito magisterio al respetado, admirado e inolvidable "Hombre de Piedra",adiestrado por el milagroso e irrepetible Manuel Gago."Purk, el Hombre de Piedra" vio la luz en 1948 y se mantuvo en activo hasta finales del 56...y en la actualidad se ha reeditado en diversos formatos... A mi coleguilla le encantó lo que le narré del caballero de pedernal y bastante mitológico y me prometió comprar la impecable aventurita.

Valeriano Belmonte

Manuel Gago, por Valeriano Belmonte (III) El Pequeño Luchador

Valeriano Belmonte
El Día de Albacete 26 de Diciembre de 2010

El Pequeño Luchador

Mientras la inolvidable Isabel Montejano escribía en ABC sobre la muerte de Manuel Gago defendiendo a capa y espada que "El Guerrero del Antifaz " se gestó en Albacete y yo comentaba con Diego Rivera que España había perdido al más prolífico historietista de la postguerra, recordaba la segunda serie importante del vallisoletano creada en nuestra tierra. Se trataba de "El Pequeño Luchador",el western por excelencia hispano, el Oeste americano de categoría plasmado en papel moreno de la Editorial Valenciana, la "odisea" de la época de "Búfalo Bill " y "Juanita Calamidad " que contaba con "Fred", el rubio y esforzado protagonista que sufría el ataque de los pieles rojas y perdía a sus padres .Hallaba refugio y protección en el fuerte cercano y allí se enteraba de que el causante de su desgracia era el pérfido y codicioso "Jack", el "Ali-Kan " de las nuevas aventuras vendido a los indios , el "Judas" traidor que tendría su castigo en su momento.



"Fred" enamoraba y se enamoraba de la bella, dulce y abnegada "Margarita" y protegía a "Tony ", hermanito de la heroína sacrificada, raptada y maltratada por infinidad de pretendientes malvados. Pronto el argumento sube y engancha a los múltiples lectores que alternan las correrías del "Guerrero" con las del jovencito "Luchador"... y nos emocionamos con "Matón ", el fiel amigo de "Fred" fuerte, socarrón y capaz de darles sopas con honda a los "hurones", "sioux", "comanches" y a los servidores del poderoso "Oso Gris".

La acción llega hasta las últimas consecuencias... y asistimos a la entereza de "Flor Blanca" y a las aportaciones de "Ciervo Corredor "... varios trabajadores del entonces "Parque de los Mártires" vibran cuando irrumpe en el "tablado" la intrépida "Carolina" y realiza hazañas que merecen galardones. La hija de " David Midleton " es parte esencial en la fascinante trama participando en las pruebas de tiro que se celebran en la colonia...y quedando a la misma altura que "El Pequeño Luchador" al marcar los ángulos de los cuadros y del centro y empatando a balazos en los botes.

Títulos memorables para los estudiosos: "La traición de Jack","Los demonios rojos","Entre apaches y ","Lucha entre rocas", "El regreso"...y "Corazón de Tigre" en lontananza...y más allá "Sling"... y huestes capitaneadas por "Jaguar Fiero"... y Gago escalando el "Himalaya" del noveno arte. Rifles, revólveres, flechas, "tubos de fuego", hogueras y tormentos... y la colonia en llamas... resistencia...humo y desolación, mujeres, ancianos y niños llorando... y "Fred, herido, desoyendo los consejos de su gente y enfebrecido a causa de la pérdida de sangre, galopa deseando ayudar, defender a "Margarita", a su hermanito y al resto de los desafortunados... ha de llegar... su corcel es derribado de un lanzazo... pero él sigue disparando hasta que sus pistolas dejan de rugir al agotarse la munición...blancos y apaches y "Manitú" en las gargantas de los "invasores"...que se retiran fugazmente.
Valeriano Belmonte

Piel de Lobo, por Manuel López

Concebida por Juan A. de la Iglesia y puesta en viñetas por Gago, la era prehistórica en que transcurren las aventuras de Piel de Lobo no es mas que un pretexto para crear un mundo fantástico, donde los hechos y personajes más inverosímiles son aceptados sistemáticamente como cotidianos, y en el que la imaginación del guionista se desata como pocas veces sucedió en los tebeos de la época.


Mucho más interés que el argumento en si, que transcurre en medio de las inevitables persecuciones y peleas, ofrecen los escenarios, detalles y personajes secundarios que dotan a todos los episodios de un carácter irreal: desde elementos de la mitología griega y egipcia hasta esquemas tomados de los cuentos de hadas, todo vale cuando el único objeto es, como aquí, sorprender. Así van desfilando los pueblos de los centauros, los hombres renacuajo, los genios, las rocas vivientes, los hombres insecto, las amazonas, los hombres morsa, los hombres topo e incluso el Minotauro y la Górgona, los cíclopes y un inacabado etcétera, acompañados de un sin número de monstruos igualmente fantásticos: hormigas y arañas gigantes, el perro cancerbero, la hidra de nueve cabezas, el canguro boxeador y los clásicos dinosaurios.

La magia es otro de los pilares de la fantasía de la serie, magia al estilo de los cuentos de hadas: transformaciones, conjuros, duelos entre sátiros y brujas, flores de los siete deseos, etc. Con todos estos elementos, la serie transcurre en un ambiente casi onírico, dotado de la sencillez e ingenuidad de los cuentos fantásticos, donde siempre cabe esperar una sorpresa más.

Este clima de ensueño alcanzará uno de sus puntos más altos en la aventura de Piel de Lobo en la dimensión de la Esfinges, a la búsqueda del fruto del árbol de la salud; aunque es difícil inclinarse por un episodio en concreto cuando tantos contienen hallazgos igualmente insólitos.

Piel de Lobo queda como una obra muy destacable dentro de los cuadernos de su tiempo, aunque un poco a mitad de camino de lo que hubiese podido ser en otras circunstancias de producción y realización.

De los noventa números que contó la colección, se dieron títulos tan inmensos como: El Mamut solitario, La roca que anda, Abismo sin salida, El brujo de las tres jorobas, Los arboles avanzan, o el Rapto de las libélulas.




"Piel de Lobo"

Guión: De la Iglesia
Dibujos: Manuel Gago

Editorial Maga - 1959
90 cuadernillos.



El dibujo de historieta ha de ser dinámico, debe captar una instantánea en plena acción.

¿Y acaso éstos matices no están siempre presentes en su estilo? Unos dibujos sencillos, directos, sin trampa ni cartón. El dibujo de Gago en Piel de Lobo, es correcto y dotado de esa sensación de movimiento. Un dibujo que dentro de su aparente sencillez, se adapta a la historia como un guante a la vez que lo hace atractivo.

A la efectividad del dibujo hay que añadir la de la planificación de las páginas, que confiere el ritmo adecuado a la narración, y la elección de los planos que proporciona fuerza a la misma. Su habilidad para mezclar la realidad y la irrealidad, consiguiendo que ambos conceptos formen un conjunto indisociable por medio de una cuidadosa integración de elementos surreales.

El guión de A. de la Iglesia y el adecuado dibujo de Gago, consiguen hacernos real el irreal y fantástico mundo que sitúan en nuestra prehistoria. Una prehistoria plagada de los más insólitos e irreales personajes, que hacen de Piel de Lobo la más imaginativa y sorprendente colección de tebeos de su época.

A De la Iglesia debemos algunos de los mejores e imaginativos guiones de la historieta de la época: El Coloso, El Espíritu de la Selva, etc., pero es en Piel de Lobo donde plasma la más desbordante imaginación.

En Piel de Lobo se dan títulos tan inmensos que resulta difícil inclinarse por un episodio en concreto cuando tantos de ellos contienen hallazgos realmente insólitos

Lo expuesto hasta aquí puede dar una idea de la altura que alcanza esta obra, pero el acierto definitivo, lo que la convierte en algo

especial es que consigue integrar esta suma de referencias en un cómic. Estamos ante un trabajo en el que lo fundamental es precisamente el desarrollo perfecto de una narración en forma de cómic.

Si tuviéramos que resumir en dos palabras la sensación que produce la lectura de esta serie diríamos que es apasionante, a medida que avanza la narración, te atrapa más y más de forma que casi no puedes abandonarla hasta el final.

El dibujante quizá hubiera podido emplear viñetas mucho más espectaculares, pero la impresión causada no hubiera sido ni de lejos la misma.



En cualquier caso. De hecho, y como resulta fácil de deducir de lo expuesto, Piel de Lobo es un tebeo que personalmente me agrada y que destaca dentro de los cuadernos de su tiempo, aunque siempre nos quede la duda de lo que hubiese podido llegar a ser en otras circunstancias de producción y realización.

Taim, Piel de Lobo - Gurú, el anciano mago - Buma la loba invisible y Luana la huérfana protegida de Piel de Lobo....... Pocas cosas son tan dignas de admiración como el poder de aquellos autores de posguerra para crear imágenes portadoras de una potencia sugestiva incombustible.

Al poder de esos dibujos en concreto, de esas escenas nos remitimos para subrayar a este autor, pudo, quizá no ser el mejor, pero es el que más nos hizo soñar. Y eso es algo que seguimos valorando enormemente.

Manuel López

Sobre el personaje acaba de ser editado el libro titulado "Piel de Lobo", perteneciente a la colección "Cuadernos de la historieta española".

Nené Estivill (3). Evocando el imaginario de la infancia


Evocando el imaginario de la infancia

Las circunstancias sociales de aquella España contribuyeron a la popularización de los tebeos. Nuestro país acababa de salir de una guerra que dejó maltrecha la sociedad civil. La pobreza fue realmente la única vencedora de la guerra, una pobreza que persiguió, si bien de manera desigual, a unos y a otros durante muchos años y que constituyó, al fin y al cabo, la mejor arma para mantener oprimida a la población. Los tebeos se convirtieron en un producto de masas. Debemos recordar que en aquella época sólo existía el cine, la radio y la prensa para pasar el rato, y los tebeos fueron recibidos como un maravilloso mundo de dibujos y colores, de fantasía y de humor, es decir, como un medio de evasión único, sólo comparable con el cine.
Cuando yo evoco lo que es el imaginario de mi infancia, las primeras imágenes que me vienen es el lugar que denominábamos El almacén de las peras, un descampado al que íbamos para jugar al fútbol, era un lugar de encuentro de la chiquillería del barrio que conseguía salir de sus calles y acercarse allí donde teníamos un lugar de esparcimiento. Quiero dejar claro que no tengo ninguna sensación de nostalgia de las duras formas y condiciones de vida que me tocaron vivir en los años de posguerra.
La escalera del Quicu fue otro de los puntos neurálgicos de mi infancia, allí nos reuníamos un grupo de amigos y allí pasábamos muchas tardes leyendo tebeos. Desde aquella época (han transcurrido más de cincuenta años) nunca me ha faltado un tebeo abierto a la lectura.
Como la memoria es corta, ya casi nadie se acuerda de que hace más de cincuenta años y de una forma continuada cientos de dibujantes, anónimos para el lector actual, llenaron con su trabajo cientos y cientos de páginas de historieta.
Hemos de seguir reivindicando a nuestros clásicos, un tema del que queda mucho por hablar, porque muchos de ellos, de los que aún viven, lo hacen en condiciones muy precarias.
   ¿Cómo reivindicarlos? Un articulito como éste de nada sirve. ¿Tal vez recuperando una parte de su obra, dedicándoles exposiciones y mesas redondas en salones y jornadas, investigando su trabajo en revistas especializadas?
Queda mucho por hacer, pero sólo si empezamos a andar recorreremos el camino. Con ellos nació (y también murió) una forma de crear historieta. Para muchos es un arte menor, poco más que un conjunto de dibujos ocasionalmente acompañados de un texto. Sin embargo, la historieta de los 40/60 no sólo es un reflejo de aquella realidad, una forma de manifestación que poseyó un lenguaje propio, también es una herramienta para entender aquella realidad.
 Cuando me decidí a escribir sobre Nené Estivill, ese era un autor del que quería hablar hace tiempo. Pienso que se adecua porque la idea es que este es un espacio onírico, un espacio de la memoria. La memoria es impalpable, intangible y pensamos que eso se adecuaba a la idea del espacio vacío. Incluso, ese espacio vacío es donde uno puede imaginar, recordar, recrear, se da más que como una idea material.
La personalidad de su trazo convirtió a este dibujante y humorista en uno de los creadores más originales del país.
Es mi sincero deseo, que estas personas que han dado su vida entera, quemándose las pestañas en un tablero de dibujo, para que muchas personas que tuvieron que vivir las desgracias de aquellos grises años en éste país no queden relegadas al más absoluto olvido.
Obras maestras de la historieta, iconos populares de generaciones anteriores hoy son en su mayor parte papel mojado a quienes la injusticia de la historia les ha pasado por alto. No existe un “depósito” de fácil alcance donde al menos se pueda acceder a ellos, el equivalente si acaso a un museo periodístico (al menos yo no lo conozco).
¿A quien le interesa hoy día investigar sobre nuestra historieta clásica? ¿A quien le interesa la vuelta a las viejas páginas repletas de acción o de humor? Es una pregunta difícil de responder, sobre todo si se tiene en cuenta que la memoria no esta de moda.

La estrechez  visión  del lector  y el editor de hoy no llega más allá del momento en que esos lectores empezaron a leer tebeos. Se ha olvidado que el medio no empezó con el lector de hoy, sino mucho antes, y que ya se habían explorado historias, conceptos, recursos y personajes a conciencia y a placer. La historieta ya no tiene historia porque ha olvidado a sus maestros.
Con Agamenón, Nené Estivill se destacó como uno de los autores más interesantes del aquél colectivo de autores que tomaban el relevo de la generación anterior, con unas inquietudes temáticas propias y un estilo mercadamente personal. Desde un perspectiva de exageración de los tópicos, su autor consigue una más que interesante historieta. Personajes de este porte ya  no existen: han sido fagocitados por la civilización. Tampoco existen las reglas de juego con que se movían estos personajes, que pueden ser tildados de ingenuos en un primer golpe de vista. Lo que si sobrevive en nuestra sociedad actual es el nivel de primitivismo de algunas reacciones. Las sociedades han evolucionado, los seres humanos no.
Las historietas de Nené Estivill son de lectura muy recomendable y permite abrirnos a las miras de unos tebeos aún próximos a nosotros pero con peculiaridades diferenciadoras al tebeo actual.

Manuel López



¿Alguien puede prestarme 6.000 euros?


...y es que este año tampoco me ha tocado la lotería.


EL LIBERTADOR de Manuel Gago. (Haced clic en el enlace).




EL MOSQUETERO AZUL EN BÉLGICA

La colección de El Mosquetero Azul de Manuel Gago publicada originalmente por Bruguera, tuvo también una edición en 1971 en Idioma Neerlandés (Holandés-Flamenco). Tenemos serias dudas de que Manuel Gago tuviera la más mínima noticia de esta publicación y mucho menos que viera un duro en concepto de derechos autor.

Las imágenes que ofrecemos provienen de todocolección, donde pueden comprarse todos los ejemplares. Las portadas son de autor desconocido (me recuerdan vagamente al estilo de Gago) y nunca han sido publicadas en España. En estos cuatro ejemplares está recopilada la colección completa.

En este enlace podemos leer la reseña que Manuel López hacía de esta colección.


El Capitán España, por Manuel López

Memoria sentimental en blanco y negro

Los primeros amores a veces llegan y se van. Como una etapa más por la que se atraviesa, nuestro primer noviazgo es luego superado y guardado en la memoria como un recuerdo que nos brindó enseñanza, nos dio felicidad y nos hizo llorar, tal vez. Por una u otra razón hemos debido resignarlo o simplemente el amor se fue desvaneciendo.

Todo lo dicho en el párrafo anterior podría aplicarse a los tebeos. Mis primeras lecturas fueron tebeos. Mi interés por los tebeos viene desde que tengo memoria, recuerdo que, nada más aprender a leer, ya empecé a interesarme por todo lo que llevara letras y, sobre todo, por todo lo que llevara ilustraciones y contara alguna historia.

Mis primeros tebeos fueron prestados Leyendas, Tarzán, El Hombre Enmascarado, Chicos, etc. Desde que era muy, muy pequeño, me he visto siempre leyendo tebeos. De hecho, cuando intento remontarme más atrás de las primeras sensaciones plásticas, prácticamente no recuerdo nada. Leer era la actividad que más me gustaba, era para mí algo tan natural como lo era el saltar, cantar o jugar.

En cierta ocasión, en casa de mis tíos, busqué en la alacena donde mis primos guardaban los tebeos y las novelas. Para mi sorpresa, encontré un nuevo tebeo, de un tal Guerrero del Antifaz. Con él en las manos, agarré una silla y me senté en el corredor…

Pasaron los años y yo seguí leyendo tebeos, siguiendo con interés cada semana las aventuras del Guerrero del Antifaz y de, El Hombre de Piedra y de cuanto héroe caía en mis manos. Y de vez en cuando leía una novela, sobre todo si era de El Coyote.

Los tebeos me fascinaron durante muchos años pero una novia y el servicio militar, me dejaron absolutamente apartado de ellos. Me seguían gustando algunas cosas, pero ya no las veía con la misma ilusión de antaño, que devoraba todo tebeo que caía en mis manos.

Sin embargo, años más tarde me reencontré con los tebeos en el Mercado de San Antonio. Me hice con la colección completa de El Capitán España a precio irrisorio. No había leído nada de él, pero dada la “oferta” no pude resistirme, su lectura fue un paseo por la nostalgia, por el recuerdo de una época.

Los cómics del franquismo y El Capitán España.


Salvador Vázquez de Parga en su libro "Los Cómics del Franquismo" (Editorial Planeta en su colección Textos) escribe acerca del Capitán España lo siguiente:

"Uno de los casos más curiosos de racismo colonialista son las series dedicadas a El Capitán España y Jungla, dos aventureros españoles que pasean su hispanidad por los mares y selvas asiáticas, resaltando su preponderancia física e ideológica entre amarillos e hindúes que indefectiblemente sucumben bajo sus puños. Ambos héroes se inmiscuyen en la política de los piases asiáticos que deben ser civilizados por la benefactora influencia europea. No importa que "Alba Roja", la enemiga china de "Jungla", sea presentada como "la pirata ambiciosa y despiadada, enemiga de todo lo extranjero".

Tras la lectura de tan docta parrafada, me entraron serias dudas de si al Capitán España que se refería Salvador Vázquez de Parga era el mismo Capitán España que yo había comprado en el Mercado de San Antonio. Así pues sin más dilación me dispuse a releer nuevamente esta colección.

Tras una atenta lectura de la misma y centrándome en la inmiscuidad del Capitán en la política de los piases donde transcurren sus aventuras, no he podido constatar dicha injerencia por parte de nuestro Capitán.

Ciertamente en principal antagonista de nuestro héroe es asiático: "Estrella Amarilla", que pretende expulsar a los ingleses y posteriormente hacerse el amo del mundo, a la muerte de éste su hija "Flor Amarilla" que busca vengarse del Capitán por la muerte de su padre, pasará convertirse en el enemigo principal del héroe español.

Si pretendemos ser objetivos con una obra determinada, la premisa primera debe ser situarnos en el contexto de la época en que esta realizada, en lo que se leía y sobre todo en el cine que se veía. Siempre he mantenido que la historieta española, salvo en muy pocas excepciones, se basaba muchísimo en el cine de aventuras que nos venía más allá del Atlántico y de ello tenemos cientos de ejemplos.


El Capitán España, al igual que muchos de los héroes supuestamente coloniales, refleja el clásico folletín de primeros de siglo, concretamente el arranque de la colección y la descrip-ción del malvado concuerda con aquella celebre saga de "Fu-manchú", y de la que podían ver distintas versiones cinematográficas en nuestras pantallas, sólo que el héroe era Ingles en lugar de Español.

Efectivamente, Estrella Amarilla al igual que el Doctor Fu-Manchú es un genio absoluto, posee una inteligencia y un talento absolutamente excepcionales: es un super-hombre del mal. No trabaja para nadie: se sirve de todos para lograr sus propios fines: un mundo esclavizado en el que él gobernará con mano de hierro.

También como Fu-Manchú, Estrella Amarilla tiene una hija: Flor Amarilla, que ha heredado de éste su sangre fría, sus pocos escrúpulos y gran parte de su inteligencia. Una peligrosa y hermosa mujer que espera su oportunidad para vengarse de nuestro héroe.

El Capitán España toma también ideas y situaciones de la película "El Mundo en sus manos" interpretada por Gregory Peck, de ella coge Gago la rivalidad de España con Tiburón y la celebre carrera de barcos, incluso de algunas de las peleas que sostiene el Capitán con Tiburón contienen referencias de multitud de filmes.

Como podemos ver, no existe racismo colonialista ni injerencia en la política de los nativos, simplemente refleja lo que veíamos y leíamos en aquellos años.

En cuanto a la acusación de pasear la hispanidad de los protagonistas, me pregunto ¿que más dará que sea español, ingles o americano? Si la serie estaba destinada a un público juvenil español, pienso que no estaba demás que el héroe fuera de la misma nacionalidad.

La saga del Capitán España, es una de las más interesantes de cuantas realizó Manuel Gago. El dibujo, con su ya consolidación estilística rápida pero efectista y eficaz, con una dimensión marcadamente popular que lo hace atractivo, se conjuga con una experta planificación. Otro de los grandes logros en el Capitán España es la movilidad de los personajes, muy especialmente en las espectaculares escenas de lucha.

En resumen: El Capitán España es una muy agradable serie de aventuras que se lee con agrado y que no desmerece en nada de algunas colecciones mucho más renombradas.

Manuel López

Con este estudio presentado hoy, contamos en la red con tres ensayos de esta misma colección. Los tres son complementarios entre sí. En todos se aporta la subjetiva visión del que escribe y nos aportan diferentes datos  sobre esta obra de Manuel Gago.

Enlaces:
El Capitán España por Ricardo Vigueras.
El Capitán España por Agustín Riera.
Podéis descargar la colección completa aquí:
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